lunes, 27 de febrero de 2017

SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE (XI) ebook

Bueno, como les tengo ofrecido les presento en décima primera entrada mi ebook: SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE, solo espero que le ofrezcan vuestro interés, sin olvidar de poner un “ME GUSTA”, pero sobretodo  “COMPARTIR” y “COMENTAR”.

8.- VIAJEROS E INVESTIGADORES:
   
      Muchos son los viajeros, aventureros, gobernantes e investigadores que a lo largo de los siglos seguramente visitaron Saywite, pero estos son los que nos dejaron una imagen y sus impresiones sobre este fantástico lugar.


2.- Ernst Wilhelm Middendorf


Gottlieb Ernst Wilhelm Friedrich Middendorff, nació en Keilhau, Estado de Turingia (Alemania) en 1830. En 1850 inicia estudios en Filosofía en la Universidad de Jena. En el semestre 1851/1852 estudia medicina en Wurzburg y comienza su práctica médica en el Principado de Schwarzburg-Rudolfstadt. Sin embargo, su sed por encontrar nuevos horizontes profesionales no se daba abasto en dicha región, y a fines de 1854 se embarca hacia Sidney (Australia) y luego rumbo a la India. Pero por azares de la vida, el barco donde parte se embarca rumbo a Valparaíso donde decide abandonar la vida naval y se establece en Arica.

Es en esta localidad trabaja como médico en una empresa de ferrocarriles durante 6 años. Vuelve a Europa en 1862, donde profundiza sus estudios en médicina y se establece en Lima en 1865, siendo apreciado por la elite limeña y ganándose la confianza de Mariano Ignacio Prado, José Balta y Henry Meiggs, entre otros. Regresa a Alemania en 1871, fundando junto a su hermano una casa comercial en Essen.

Vuelve a Suramérica por tercera vez en 1876 quedándose esta vez 13 años en Perú. Su pasión por el país lo llevo a escribir varios trabajos sobre gramática quechua y aimara, teatro inca y geografía comentada. Durante su estancia en el Perú integro parte de la colonia alemana, conociendo a muchos de sus miembros como el hacendado Luis Gustav Albrecth de Casa Grande, y a Karl Scherzer[i] durante su periplo a bordo de la "Novara" de 1859.

Sus grandes viajes fueron:

1.- 1885 en la Costa Norte: Moche, Chicama, Jequetepeque, Lambayeque, donde estudia el idioma muchik en Eten y erróneamente supone que dicho idioma y el chino eran el mismo.

2. 1886 en el valle del Santa, Chavín, Huánuco, Cerro de Pasco.

3. 1887 recorre Pacasmayo, Cajamarca, Chachapoyas, Huamachuco y Trujillo.

4. A fines de 1887 recorre Arequipa, Puno, La Paz, Cuzco, Ayacucho y regresa a Lima.

Figura como uno de los fundadores de la centenaria Sociedad Geográfica de Lima[ii]. Para 1888 regresa a Alemania donde se prepara para la publicación de sus estudios. En 1890 publica "Die einheimischen Spragen Perus" en tres volúmenes: Gramática del quechua, Diccionario del runa simi y Ollanta (drama quechua). En 1891 publica un cuarto volumen con poesías quechuas y un quinto volumen de gramática aimara. Para 1892 publica un sexto tomo, sobre el idioma mochica.

Ese mismo año comienza a preparar su monumental obra: "Perú. Beobachtungen und Studien ueber das Land und seine Bewoher waehrend eines 25 jaehrigen Aufentals" ("PERÚ: Observaciones y estudios del país y sus habitantes durante una permanencia de 25 años") en tres tomos donde nos ofrece una sobria y prolija imagen de la geografía y la historia, las realizaciones culturales y las costumbres del Perú. El título y contenido de cada uno de los volúmenes es:

Vol. I. «Lima». Berlín, 1893. 638 pp. Sobre Lima, la capital del Perú.
Vol. II. «Das Küstenland». Berlín, 1894. 424 pp. Sobre la costa peruana (provincias).
Vol. III. «Das Hochland von Peru». Berlín. 1895. 604 pp.

Esta monumental obra ha sido traducida al castellano y publicada por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1973.

En 1895 dona una pequeña colección de cerámica precolombina al prestigioso Museo Etnográfico de Berlín. Prosiguiendo con su pasión por los viajes y los estudios etnográficos, viaja a Ceylán donde fallece en Colombo en 1908.

En su obra: “Perú”, nos hace una pequeña referencia de su paso por Saywite, que por 1983 los visitantes seguían llamándola Concacha, y junto a ella nos dejó la primera fotografía de una de la “Piedra de las ofrendas” ubicado en el sector Rumihuasi, leamos y veamos:

 “El 7 de mayo, muy temprano estaba listo para partir, pero esperé en vano a un guía que debía ir conmigo para mostrarme ciertas piedras curiosas que se encontraban cerca del camino por donde debía pasar. Finalmente fui al pueblo, para buscar al hombre y lo encontré en su casa durmiendo en un banco. Su cara congestionada, sus inflamados ojos y el olor de aguardiente que exhalaba, explicaban su demora. Curahuasi, en realidad Kora-huasi, o sea la casa de hierbas, es un pueblo bastante grande, pero pobre, con una población predominantemente mestiza. Está ubicada entre cerros, en una eminencia del suelo, que declina en dos lados hacia valles, ambos secundarios del Apurímac. El camino sigue por algún tiempo, en línea horizontal, pero luego sube por un valle y al cabo de dos horas llega al pueblo de Huertapata. En las cercanías de este pueblo, bajo frondosos árboles, en la vertiente derecha del valle, se hallan las piedras sagradas de Concacha, dos grandes bloques de traquita, que, de manera semejante a las rocas del Rodadero y Kenko, están cubiertas con gradas, pequeñas plataformas y asientos tallados en la piedra. En el más grande, que aparece en la ilustración, se encuentra en un lado la entrada a una pequeña cueva. El Señor Ocampo me había dicho, que una tercera piedra se hallaba en campo abierto y no en el bosque junto a las otras dos y grabadas en la superficie de ésta, había figuras de serpientes y sapos, pues resultó que mi guía no sabía nada de semejante piedra y tampoco en el caserío cercano supieron darme ninguna razón. La distancia de Concacha, una Hacienda o grupo de casas, de donde proviene el nombre de las piedras, hasta la depresión del Inca Pinculluna, es de legua y media. Inca Pinculluna, significa lugar en el que los incas tocaban flautas, es una meseta o puna cubierta de pasto al pie del nevado Apuri, y al mismo tiempo un desfiladero a través de cerros que separan el valle del Apurímac del Pachachaca. El Apuri igual que el Salcantay, es el centro de un grupo de cerros, que forman una prolongación occidental de la Cordillera Oriental, pero separados de ella por el profundo cañón del Apurímac, como el Salcantay por el del Urubamba. El Apuri es mucho más bajo que este último”.




[i] Karl Ritter von Scherzer, nació en Viena, Austria el 1° de Mayo de 1821. Propietario de una imprenta, hizo una fortuna que le permitió viajar extensamente. Durante la revolución de 1848, forma parte activa del debate de reformas sociales y económicas, siendo deportado en 1850 a Italia, donde conoce al Dr. Moritz Wagner, con quien deciden viajar a América, llegando a Nueva York en 1852. Se interesó en el manuscrito del  padre Ximénez del Popol-Vuh, y lo publicó en Viena con el título de “Las historias del origen de los indios de esta provincia de Guatemala".
Entre 1857 y 1859 realizó un viaje de investigación alrededor del mundo a bordo del crucero “Novars”, llevando a Europa una gran cantidad de hojas de coca para ser estudiadas mediante procesos químicos. Los alemanes Albert Nieman y Wilheim Lossen se abocaron, con éxito, a la tarea de extraer el alcaloide de la planta. La muerte del primero no impidió que Lossen continuara con las investigaciones que lo llevarían a dar, en 1860, con el clorhidrato de cocaína.
[ii] Decreto del 22 de febrero de 1888, el Presidente Andrés A. Cáceres considerando que era “necesario fomentar los estudios científicos de aplicación, facilitar la explotación é incremento de los productos naturales del país, y crear un centro de datos e informaciones sobre la Geografía en general y sobre la especial que interesa á la buena marcha de la administración pública”, funda la “Sociedad Geográfica de Lima” que estará bajo la dependencia del Ministerio de Relaciones Exteriores. Sus socios fundadores fueron Felipe Arancibia, Modesto Basadre, Enrique Benites, Guillermo Billinghurst, Luis Carranza, Camilo Carrillo, Emilio Castañón, Guillermo Cilley, Eduardo de Habich, Ramón de la Fuente, Teobaldo Eléspuru, Enrique Espinar, Manuel García Merino, Aurelio García y García, Julián Gordillo y Mariluz, José Granda, Alejandro Guevara, José B. La Torre Huertas,  Ernesto Elías Malinowski, Ernesto Middendford, Guillermo Nation, Teodorico Olaechea, Octavio Pardo, Pedro Paz Soldán y Unanue, Carlos Paz Soldán, Julio Pflüker y Rico, Leonardo Pflüker y Rico, José Toribio Polo, Antonio Raimondi, Gabriel Sala, Máximo Vásquez, Julio Vierau, Leonardo Villar, Manuel A.Viñas y Arturo Wertheman. 

lunes, 20 de febrero de 2017

SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE (X) ebook

Bueno, como les tengo ofrecido les presento en décima entrada mi ebook: SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE, solo espero que le ofrezcan vuestro interés, sin olvidar de poner un “ME GUSTA”, pero sobretodo  “COMPARTIR” y “COMENTAR”.

8.- VIAJEROS E INVESTIGADORES:
    
      Muchos son los viajeros, aventureros, gobernantes e investigadores que a lo largo de los siglos seguramente visitaron Saywite, pero estos son los que nos dejaron una imagen y sus impresiones sobre este fantástico lugar.


1.- François Marie Léonce Angrand


El diplomático, diseñador y coleccionista francés, nació en París el 08 de agosto de 1808 y murió en la misma “ciudad luz” el 11 de enero de 1886. Fue cónsul de Francia en Edimburgo entre 1832 a 1839, en Santiago de Cuba de 1839 a 1842 y en Cádiz España hasta 1845.

Más tarde entre 1845 y 1856 fue destinado en Latinoamérica, región que ya había empezado a visitar en 1934 y de la cual adquirió un magnífico conocimiento a través de las acuarelas que pintó en Lima entre 1836 y 1839 y los dibujos que hizo varias ciudades, que fueron una valiosa contribución para el conocimiento del Perú de la primera mitad del siglo XIX.

En el volumen 13 de su “Historia General de España y América”,[1] Luis Suárez Fernández, nos dice de Angrand:

Todo llama su atención y su firme deseo de mantener con fidelidad esa realidad hace que sus bocetos rápidos, realizado cara a cara con el objeto vayan acompañados en muchos casos por textos breves”

En 1885 legó su obra a la Biblioteca Nacional de Francia, donde trabajó en el Departamento de Grabado, que ascendió a 1,200 piezas repartidas entre sus cuadernos de bocetos y acuarelas, que grafican principalmente obras de historia y geografía de América Latina. Casi cincuenta de estas acuarelas están dedicadas a Lima.

            En 1847, pasó por Apurímac y realizó los bocetos de la iglesia de la Virgen de Cocharcas en Chincheros, el usnu de Curamba y el puente Pachachaca y por supuesto Saywite, veamos estos hermosos recuerdos de su genialidad.


Lamina 244.- La piedra  número 1 de Concacha (Saywite), vista desde el lado sur.
Dibujo de Agosto de 1847. 0,29 x 0,20 m.

Lamina 245.- La piedra de Saywite, vista desde el lado norte.
Dibujo de agosto de 1847.  0,29 x 0.20.5 m.

Lamina 246.- Vista principal de la piedra de Saywite, desde el lado oeste.
Dibujo de agosto de 1847. 0,29 x 0,20.5

Lamina 247.- Vista lateral del monolito de Concacha (Saywite)
Dibujo del 08 de setiembre  de 1947.

Lamina 248. Vista superior del monolito de Concacha.
Dibujo del 12 de setiembre de 1847.



[1] SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luis. “Historia General de España y América” Volumen XIII, Ediciones RIALP. Madrid. 1992. Pág. 605.

jueves, 19 de enero de 2017

SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE (IX) ebook

Bueno, como les tengo ofrecido les presento en novena entrada mi ebook: SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE, solo espero que le ofrezcan vuestro interés, sin olvidar de poner un “ME GUSTA”, pero sobretodo  “COMPARTIR” y “COMENTAR”.

RUMIHUASI:


            Esta parte del conjunto arqueológico se encuentra a aproximadamente a 450 metros de distancia de las fuentes rituales de agua, y se extiende sobre una superficie aproximada de 1,000 metros cuadrados. Todo su entorno nos hace suponer que estaba destinado a la construcción de un nuevo adoratorio para el culto del agua, superior a los erigidos años antes.

            Cuando el visitante llega al lugar, inmediatamente se percata que todo fue abandonado en plena construcción, los monolitos, las piedras para la construcción de las fuentes rituales y el Rumihuasi. Estos restos arqueológicos los podemos reunir en:

a)   EL RUMIHUASI (casa de piedra).- Que nos muestra los cimientos de la construcción de un ambiente para una casa, templo o una terraza, nunca podremos saberlo. Donde incluso podemos ver piedras a medio cortar.





b)  LAS FUENTES RITUALES DE AGUAS.- Donde se aprecia la construcción de una sola fuente, las otras cuatro más, solo muestran los materiales dispuestos para su construcción. Es probable que tras esta primera fuente existan otras más (¿?).





c)  LOS MONOLITOS ERRÁTICOS.- Existen en el lugar tres monolitos, al parecer todos acabados de tallar, pero no dispuestos en su emplazamiento final, los mismos que para la descripción podemos llamar:



-      El monolito mayor, denominado “El altar de las ofrendas”.- Es un bloque de piedra tallada de 5 metros de largo por 4 metros de ancho y con un alto de 2.35 metros. Tiene una escalinata labrada de cuatro escalones de 45 cm. de ancho. En su parte superior tiene varias oquedades circulares, siendo que la más grande mide 22 cm. de diámetro por 10 cm. de profundidad. Existe una que desde un lado recto se alarga 0.40 cm. hacia un lado semicircular  con un ancho de  40 cm. y 6 cm. de profundidad. Todos ellos asociados con canales que corren desde esta parte hacia una de las caras del monolito donde se ramifican para entrar en sendas oquedades de forma rectangular. Probablemente estos hoyuelos y canales se hayan tallado para hacer discurrir agua, chicha, sangre u otros líquidos, no se sabe si con fines religiosos o de adivinación.







No hay evidencias que “El altar de las ofrendas”, haya sido quebrado por intervención humana, un terremoto, un rayo u otras fuerzas extraordinarias. Lo que ha sucedido es que esta piedra de gran tamaño y peso, tallada en el lugar de su actual emplazamiento, no ha sido trasladada a su sitio de asiento definitivo, donde los incas sabían perfectamente que había de establecerla sobre una superficie que tenga una condición rígida y sólida, ya sea natural o construida.

Pero como la obra fue abandonada y la presión del peso de la piedra sobrepasó la capacidad de resistencia del suelo inestable, en esa acción que los geólogos llaman mecánica de suelos, la piedra se quebró “naturalmente”, y con el correr del tiempo la pequeña hendedura inicial, fue ampliándose hasta el estado en que la vemos ahora. A esto hay que sumar que con el correr del tiempo crecieron árboles de gran tamaño en sus inmediaciones, como lo muestra la primera fotografía que de este monolito  hizo el viajero alemán Ernst Wilhelm Middendorf.

Primera fotografía de "El altar de las ofrendas". 1865

-      “El camarote”.- Es el monolito de tamaño mediano entre los tres. Ha sido llamado así por los visitantes debido a sus dos amplios escalones. Está emplazado al final de la abandonada construcción de las fuentes de agua. Hasta la fecha no se ha podido establecer su función.



Foto del camarote

-      “El sofá”.- Es el monolito menor, llamado así por obvias razones. Está emplazado a la entrada del Rumihuasi. Tiene 2.00 metros de largo por 0.60 metros  de espaldar. A la actualidad no se ha podido establecer su función, ni su simbolismo.



d)  El “INTIHUATANA”.- Este monolito se encuentra ubicado a unos 200 metros de distancia del Usnu de Saywite. Los lugareños, estudiosos y visitantes que publican en el internet lo denominan “Intihuatana”, pues han dado por supuesto que la pequeña ventana que tiene en una de sus partes, es un elemento de observación estelar. Sus dimensiones son 3.40 metros de largo por 1.90 metros de ancho y una altura de desde el terreno es de 0.95 metros.

Se aprecia que este monolito, aunque concluido, no ha sido emplazado en su lugar definitivo, o quizá bajo su base se encuentren otros restos arqueológicos que nos muestre porqué y para qué está en ese lugar. Faltan muchos estudios y excavaciones que realizar por todo Saywite. En sus inmediaciones existe una obra apenas intentada.






¿Por qué se abandonaron estas obras?

Hemos señalado en entradas anteriores que los arqueólogos y estudiosos han establecido que la construcción de los monumentos arqueológicos de Saywite, se habrían realizado entre finales del siglo XV y comienzos del XVI.

Para explicar la causa del abandono de estas construcciones y monolitos, solo nos basta no olvidarnos que a mediados de 1532 se produjo la llegada de los españoles a las costas de Tumbes y desde allí se internaron en el territorio incaico.

Sabiendo que en Cajamarca se encontraba el Inca Atahualpa, el 08 de noviembre de ese mismo año,  Francisco Pizarro, junto con sus cuatro hermanos y una pequeña expedición de 168 hombres, 62 caballos, armas de fuego y perros de guerra, partieron para esa provincia, donde planearon, organizaron y ejecutaron una emboscada al Inca, en la plaza mayor de aquel lugar.

Se cuenta que el fraile Vicente de Valverde, con la ayuda de un indígena que hacía de intérprete, pidió al monarca andino convertirse a la religión católica y someterse al rey de España, alcanzándole la palabra de su Dios contenida en una Biblia, pero como de ese libro no oyó nada, lo tiró al suelo, lo que sirvió de pretexto para iniciar el ataque sorpresa que tenían preparado.

Atahualpa fue capturado la tarde del 16 de noviembre de 1532, y para conseguir su libertad ofreció a sus captores llenar un cuarto de oro hasta donde llegara la altura de su mano. El cuarto fue llenado, pero Atahualpa nunca consiguió su libertad. Los conquistadores lo asesinaron en Cajamarca el 26 de julio de 1533.

Captura, rescate y muerte de Atahualpa
Extraños y barbados hombres salidos del mar en gigantescas embarcaciones habían matado al Inca Atahualpa, el hijo del “Inti” (inti churi) o “Punchao”, el esposo de la “Pachamama”, el que fertilizaba la tierra, el dador de salud, paz y vida, la divinidad central del Tahuantinsuyo. Habían matado al sagrado hijo del Sol, y en aquel mismo instante también caían desde sus alturas las creencias, mitos, costumbres, lenguas, organización política, social, económica, cultural y ambiental del incario. En fin, todo lo que fue construido desde hace más de doce mil años en el mundo andino.

Desde Cajamarca los españoles se movieron hacia el Cusco, centro del Tahuantinsuyo, y contando con el apoyo de los señores y las poblaciones que se encontraban descontentos con el sistema político y socio-económico instaurado por los incas, se hicieron fácilmente del imperio.

Para darnos una idea mejor, pero salvando las distancias entre lo real y la fantasía, ese hecho fue como si un día de estos llegara al planeta tierra, en extraños objetos voladores, una invasión de hominidos extraterrestre con el mismo afán destructor de los españoles, trayendo consigo los avances tecnológicos de un futuro que ni siquiera podemos imaginar, otros pensamientos y quizás otros símbolos en vez de dioses, mataran a nuestros jefes de Estado y de Iglesias, es muy seguro que echaríamos al abandono mucho de lo que por nuestra devoción estamos haciendo.

Esto fue lo que pasó en Rumihuasi. Ya no tenía sentido, ni valor para esas gentes lo que estaban construyendo, además se habían acabado las condiciones materiales para su culminación, pues dejó de existir la autoridad política o religiosa que lo impulsaba, y por eso quedó en el abandono, como muchas otras obras a lo largo del Tahuantinsuyo.

PARA TERMINAR ESTA PARTE DEL LIBRO LES INVITO A VER: SITIOS INCAS EN APURIMAC I: SAYWITE.
HAZ CLIC AQUI:

jueves, 29 de diciembre de 2016

SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE (VIII) ebook


Bueno, como les tengo ofrecido les presento en octava entrada mi ebook: SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE, solo espero que le ofrezcan vuestro interés, sin olvidar de poner un “ME GUSTA”, pero sobretodo  “COMPARTIR” y “COMENTAR”.


EL USNU:

Durante el incario y muchos siglos antes, en los principales centros poblados, se construyeron pequeñas o medianas estructuras de piedra u otro material, que levantaban una plataforma, a modo de proscenio, frente a un espacio sagrado, que sus arquitectos llamaron usnus. Según la importancia del lugar estas edificaciones eran pequeñas, medianas o grandes; rusticas o imponentes. En la cima de este sagrado escenario existía una abertura vertical en la cual se vertían la chicha de las libaciones con los dioses y la sangre de los sacrificios, para que sean filtradas por las piedras hacia el interior de la Pachamama, la madre tierra.

Imponente usnu de Vilcashuaman y modesto usnu de Incapirca 
Los usnus eran una especie de altares andinos que encerraban un profundo simbolismo mágico religioso, desde los cuales el Inca o sus representantes celebraban las ceremonias de la religiosidad oficial, para que por su intermedio se unan en el Kay pacha (la tierra de aquí o el mundo de los hombres, los animales y las plantas) el Hanan pacha (el mundo de arriba, de los fenómenos meteorológicos y los cuerpos celestes) y el Uku pacha (el mundo de abajo o de las profundidades).

Además eran los lugares donde los pueblos de su entorno celebraban las fiestas de su devoción, pero también el punto de encuentro entre los dirigentes incas y las poblaciones de los territorios sometidos a su dominio y administración.

Estas estructuras eran significativamente importantes en la geografía política y sagrada incaica. Generalmente eran erigidas en las cimas de las montañas, ofreciendo las inmensas y espectaculares vistas que ofrecen los paisajes y los muy altos Apus (deidades de las altas montañas), mientras que las ubicadas en los caminos incas, a menudo se encontraban en los poblados importantes. El usnu de Saywite es uno de estos últimos.

Gómez Suárez de Figueroa, apodado Inca Garcilaso de la Vega en sus “Comentarios Reales”,[i] nos señala cómo el mítico fundador del Tahuantinsuyo Manco Capac y su esposa Mama Ocllo, fueron enseñando a los antiguos peruanos, entre otros oficios y costumbres, a adorar a los nuevos dioses, siendo las principales deidades de este culto, el Sol y la Luna. Leamos:

“…..Juntamente con estos preceptos y ordenanzas, les enseñaba el culto divino de su idolatría. Señaló sitio para hacer templo al Sol, donde le sacrificasen, persuadiéndoles que lo tuviesen por principal Dios, a quien adorasen y rindiesen las gracias de los beneficios naturales que les hacía con su luz y calor, pues veían que les producía sus campos y multiplicaba sus ganados, con las demás mercedes que cada día recibían. Y que particularmente debían adoración y servicio al Sol y a la Luna, por haberles enviado dos hijos suyos, que, sacándolos de la vida ferina que hasta entonces habían tenido, los hubiesen reducido a la humana que al presente tenían. Mandó que hiciesen casa de mujeres para el Sol, cuando hubiese bastante número de mujeres de la sangre real para poblar la casa. Todo lo cual les mandó que guardasen y cumpliesen como gente agradecida a los beneficios que habían recibido, pues no los podían negar. Y que de parte de su padre el Sol les prometía otros muchos bienes si así lo hiciesen y que tuviesen por muy cierto que no decía él aquellas cosas de suyo, sino que el Sol se las revelaba y mandaba que de su parte las dijese a los indios, el cual, como padre, le guiaba y adiestraba en todos sus hechos y dichos.”

       Sobre las cosas que en agradecimiento ofrecían al sol, nos dice:

“Los sacrificios que los Incas ofrecieron al Sol fueron de muchas y diversas cosas, como animales domésticos grandes y chicos. El sacrificio principal y el más estimado era el de los corderos, y luego el de los carneros, luego el de las ovejas[ii] machorras. Sacrificaban conejos caseros y todas las aves que eran de comer y sebo a solas, y todas las mieses y legumbres, hasta la yerba coca, y ropa de vestir de la muy fina, todo lo cual quemaban en lugar de incienso y lo ofrecían en hacimiento de gracias de que lo hubiese criado el Sol para sustento de los hombres. También ofrecían en sacrificio mucho brebaje de lo que bebían, hecho de agua y maíz, y en las comidas ordinarias, cuando les traían de beber, después que habían comido (que mientras comían nunca bebían), a los primeros vasos mojaban la punta del dedo de en medio, y, mirando al cielo con acatamiento, despedían del dedo (como quien da papirotes) la gota del brebaje que en él se les había pegado, ofreciéndola al Sol en hacimiento de gracias porque les daba de beber, y con la boca daban dos o tres besos al aire, que, como hemos dicho, era entre aquellos indios señal de adoración. Hecha esta ofrenda en los primeros vasos bebían lo que se les antojaba sin más ceremonias.”

Una de las fiestas mayores del Tahuantinsuyo fue el Inti Raymi que antiguamente se llamaba Wawa Inti Raymi, la fiesta del sol niño, del nuevo sol que acababa de nacer. Era la celebración del año nuevo incaico, que se realizaba pasado el solsticio de invierno, que en el hemisferio sur tiene lugar entre el 20 y 23 de junio.

El Wawa Inti Raymi fue instituido por Pachacútec en la década de 1430 d. C., como parte de su reorganización del Estado y la religión Inca con el propósito de legitimar el control cusqueño sobre los pueblos sometidos. Otra de las fiestas mayores era el Capaq Inti Raymi, o  fiesta del gran sol, celebrado en el solsticio de verano que en el hemisferio sur corresponde al 21 de diciembre.


Según relata el Inca Garcilaso de la Vega: “Hacían esta fiesta al Sol en reconocimiento de tenerle y adorarle por sumo, solo y universal Dios, que con su luz y virtud criaba y sustentaba todas las cosas de la tierra. Y en reconocimiento de que era padre natural del primer Inca Manco Cápac y de la Coya Mama Ocllo Huaco y de todos los Reyes y de sus hijos y descendientes, enviados a la tierra para el beneficio universal de las gentes, por estas causas, como ellos dicen, era solemnísima esta fiesta”.

Es probable que esta fiesta oficial del incario, se replicara en todos y cada uno de los templos y usnus levantados a lo largo del Tahuantinsuyo. Esta ceremonia fue prohibida por el virrey Francisco de Toledo en 1572, pero siguió celebrándose en miles de lugares no asequibles a la administración colonial. En los usnus cercanos a las ciudades y poblados fundados por los españoles se instalaron cruces en su plataforma, para significar el triunfo de la cristiandad sobre el paganismo andino o una representación del calvario o ambas cosas. 

Sobre las prácticas de la religiosidad andina, especialmente en los centros ceremoniales de culto al agua, el cronista indio Felipe Guamán Poma de Ayala, en su “Nueva Crónica y Buen Gobierno”[iii], nos señala que en el mes de octubre, que estaba dedicado a la luna, la madre de las lluvias, se celebraba el Uma raymi quilla, veamos de que se trataba esta ceremonia:

           /255 [257] Octubre. Uma Raymi Quilla, que en este mes sacrificaban a las uacas, principales ídolos y dioses, para que leles enviasen agua del cielo, otros cien carneros blancos, y ataban otros carneros negros en la plaza pública y no les daban de comer a los dichos carneros atados para que ayudasen a llorar; asimismo ataban a los perros, como veían dar voces a la gente y gritos también de su parte daba olladas (aulladas) ladrando, y a los que no ladraban les daban de palos y así hacia grandes llanatos, así hombres como mujeres, y de su parte los dichos niños, y por su parte los enfermos cojos y ciegos, y de su parte los viejos y viejas y cada uno de estos lo que tenían perros los llevaban, iban haciendo gritar pidiendo agua del cielo a Dios runa camac, diciendo estas orraciones y doctrina: ayauya aucaylli ayauya puypuylli lluto puchac uamrayque uacallasunquim [“Ay, ay, lloremos, ay, ay gimamos, de dolor están transidos tus niños (¿tus hijos?), solo podemos llorar a vos”. Traducción A.P.], acabadas estas oraciones todos comienzan a dar gritos y llanto y dicen a gran voz alta: runa camac micocpac rurac uari uiracocha Dios maypincanquei, runayquiman yacoyquita unoyquita cacharimouay [“Oh creador de los hombres ¿Qué haces  por los que comen?, Uari Uiracocha, Dios, ¿dónde estás? Suelta para tu gente tu agua, tus lluvias, hasta mi” (A.P.)]; con esto andaban en cerro en cerro haciendo procesión dándo voces y gemidos muy de veras con todo corazón pidiendo agua a Dios del, runacamac.”

El usnu de Saywite se encuentra en la parte inferior del conjunto arqueológico, tiene una planta y está ubicada aproximadamente a 250 metros en línea recta del conjunto de piedras y monolitos erráticos que los lugareños denominan “Rumihuasi”. Esta estructura debió haber estado rodeada de una importante población, cuyas rústicas viviendas fueron abandonadas en el año 1572, cuando a instancias del Licenciado Nicolás Ruiz de Estrada[iv], se redujo a todos los lugareños en el pueblo denominado San Pedro de Saiuita, el mismo que según la “Instrucciones Generales para los Visitadores” del virrey Francisco de Toledo de 1570, debió estar situado en algún lugar apartado de la huaca del santuario y el usnu de Saywite, para evitar que los naturales continuaran con las prácticas y creencias de su religiosidad.

Es una estructura rectangular de aproximadamente 31.70 metros de largo por 16.00 metros de ancho y 3.10 metros de altura, edificada al final de una planicie de aproximadamente 17,200 metros cuadrados con un aforo para 35,000 personas, denominada Usnupampa. En la parte central de su frontis principal tiene una escalera de 17 peldaños de 40 cm. de ancho por 20 cm. de alto que sobresale a la estructura en unos 6.80 metros. Este acceso está resguardado por dos muros de 70 cm. de ancho a cada lado.

A la derecha de esta gradería, a una distancia de 90 cm. existe una hornacina trapezoidal, con un umbral de 1.00 metro y con un ancho de 70 cm. en su parte central, y una altura de 1.75 metros, que probablemente era el altar de la huaca que cotidianamente se adoraba en esta hornacina o quizás era el lugar donde en tiempos de fiesta se traía la huaca del santuario de Saywite para que presidiera las ceremonias que allí se celebraban.


            Es probable que los ayllus que poblaban los valles de Abancay y Pachachaca, como: Callamarca, karkatera, Ccacsa, Huayllabamba, Umaccata, Chupapata, Pantillay, Marcahuasi, Trujipata, Limapata, Imponeda, Aymas, Atumpata, Tancarpata, Arahuay, Tastaccasa, Chacabamba, Chuquibamba (Sahuanay), Maucalle, Chinchichaca, Urco, (Tamburco), Antabamba baja, Corhuani, Colcaqui, Kerapata, Llañucancha, Puruchacca, Curanguyoc, Ccanabamba, entre otros. O los que a la fecha pertenecen al distrito de Curahuasi como Suyuccacca, Saywite, Occoruro, Trancapata, Bacas, Asmayacu, Pisonaypata, Lucmos, Curahuasi, Anta (Antilla), Ccoripampa, Ccecceray, Añallanca, Huitucucho, Masoccasa, Ccocharay, Chalhuahuacho, Ccarhua, Ccasayra, Ccocha, Totoray, Ccapacca, Ccollo, Pucuta, Larata, Matibamba, Collpa, Vilcabamba, Huayraccasa, Cceccemayo, Pumahuaccho, Mollemolle, Pucapuca, Huaynarimac, Ayacra y de otras parcialidades más, que genéricamente se hacían llamar los urconsaywites. O los que ahora están  integrados al ámbito del distrito de San Pedro de Cachora como: Pantipata, Tasta, Huayllapampa, Tairoma, Huachacpampa, Acco, Ccotarqui, Marjupata, Marampara, Llaullipata, Huyallpampa, Ticabamba, Moyoorcco, Asil, Viracochan, Yanamachay, Incaraccay, Incahuasi, Chachayllo, entre otros. O los propios del distrito de Huanipaca como: Tacmara, Karqueque, Huanchulla, Ccorabamba, Sorcca, Chaquiccocha, Utcubamba, Totoraqui, Huanipaca, Vichuica, Tambobamba, Sicllabamba, Uncalla, Mandurqui, Huayllapucro, Ccarabamba, Pamparqui, Runcuhuasi, Pucuntuy, Troja, Ccataqui, Ccollcca, Chanchayllo, Chihuampata, Lihuirco, Parhuani, Callanca. Chaquiccocha, Occopata, Ccoya, hayan peregrinado hasta este sagrado lugar, para realizar en este usnu otro tipo de ceremonias religiosas en honor a sus huacas locales, pero siempre dentro del protocolo oficial inca, que nos describe el jesuita Pablo José de Arriaga en su obra “La extirpación de la idolatría en el Perú”[v], en los siguientes términos:

“También ofrecen Llamas, que son los que llamamos Carneros de la tierra, y esto suele ser siempre en las fiestas más solemnes de las Huacas, y las sacan enramadas de flores. Atan la llama de una piedra grande70, házenla dar cinco o seis vueltas a la redonda, y luego la abren por el lado del corazón, y se le sacan, y le suelen comer crudo a bocados, y con la sangre asperjan la Huaca, y la carne se reparte entre los ministros de los sacrificios, y también suelen dar de ella a los demás Indios. En algunas partes tienen crías de estas Llamas para las Huacas, y las guardan, y crían por cuenta de la Huaca, y en los más pueblos de la sierra, que se han visitado a habido algunas Llamas compradas con plata, que para ello han contribuido los Indios. Otras veces los mismos Indios, que tienen ganado dan sus Corderos, y Llamas, para que los sacrifiquen por el aumento de su ganado.”


Unsupampa

También en estas ceremonias, se libaba mucha chicha con el sol, la luna, las estrellas, la Pachamama, los Apus, las huacas de todos los lugares cercanos y con todos los peregrinos asistentes. Se mascaba y ofrecía mucha coca a los dioses y a los hombres. Se quemaba la bendita wira, que es la grasa de las llamas. Se bendecía las más vistosas y coloridas plumas de las aves de todas partes, que acabarían siendo el ornamento de autoridades, guerreros y mujeres. Se ventilaba mucho maíz molido crudo o tostado (ccacu) y se entonaban cánticos y muchas oraciones de súplica y agradecimiento, enterrando en la oquedad de su plataforma no pocas ofrendas de oro, plata y cobre.



[i] GARCILASO DE LA VEGA, Inca. COMENTARIOS REALES. Biblioteca Ayacucho.
[ii] Este pie de página es nuestro.- Carneros, corderos y ovejas se refiere a llamas o alpacas.
[iii] GUAMAN POMA DE ALAYA, Felipe. NUEVA CRONICA Y BUEN GOBIERNO. Prólogo de Franklin Pease. Biblioteca Ayacucho.
[iv] Nicolás Ruiz de Estrada, nacido en Lima, regidor vitalicio de la Ciudad de los Reyes (Lima) y Licenciado en Derecho, hijo Martín Yáñez de Estrada y Marina Roldan. Fue nieto de Bartolomé Ruiz de Andrade, quien pasó a la historia por formar parte de la expedición de los Trece de la Fama (Los 13 de gallo) y por ser el primer español en avistar costas ecuatorianas y desembarcar en ellas. En 1511, este marino fue reconocido como Piloto Experto bajo las órdenes del Almirante Cristóbal Colón.
[v] DE ARRIAGA, Pablo José. La extirpación de la idolatría en el Perú. http://www.biblioteca.org.ar/libros/155230.pdf

jueves, 8 de diciembre de 2016

SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE (VII) ebook

Bueno, como les tengo ofrecido les presento en séptima entrada mi ebook SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE, solo espero que le ofrezcan vuestro interés, sin olvidar de poner un “ME GUSTA”, pero sobretodo  “COMPARTIR” y “COMENTAR”.

LAS FUENTES RITUALES DE AGUA Y LA GRAN ESCALINATA:


Los antiguos peruanos eran conscientes de la importancia que tenía el agua para la subsistencia de todos los seres vivos. Por eso era importante para ellos cuidarla muy solícitamente, porque este recurso era un regalo de sus dioses y por tanto había que reverenciarla con profunda fe. Así nos lo ha hecho saber el jesuita Pablo José de Arriaga en su obra: “La extirpación de la idolatría en el Perú” [i] escrita en 1621, leamos:

“A los Puquios que son los manantiales, y fuentes hemos hallado que adoran de la misma manera, especialmente donde tienen falta de agua, pidiéndoles que no se sequen.

A los Ríos, cuando han de pasarlos, tomando un poco de agua con la mano, y bebiéndola, les piden hablando con ellos, que les dejen pasar, y no les lleve, y esta ceremonia llaman, mayuchulla, y lo mismo hacen los pescadores, cuando entran a pescar.”

Del mismo modo nos lo recuerda el Padre Antonio de la Calancha en su libro: “Crónica Moralizada del Orden de San Agustín en el Perú con Sucesos Ejemplares en esta Monarquía”[ii], escrita en 1631, veamos

“También adoraron estos Indios de los llanos a la mar, a quien llamaron Ni, i le ofrecen harina de maíz blanco, almagre u otras cosas, para que les dé pescado, o no se embravezca, i los Serranos al modo que adoran las lagunas, reverencian la mar, a quien llaman Mamacocha; i los Aymaraes Mamacota, i en especial los Serranos que bajan a los llanos a sus negocios, comercios o embajadas, adoran con diferentes ceremonias al mar i a los llanos i playas, i los Indios de los llanos i sierra adoran las cordilleras nevadas, i a cualquiera sierra alta que tenga nieve, que llaman Razu o Rao o Ritti; i a los manantiales que llaman Puquios, a los arroyos, esteros i ríos, lagos, pozos i lagunas que reverencian porque no los ahogue, o no les niegue el agua.”

El Inca Garcilaso de la Vega[iii] en sus “Comentarios Reales”, nos refiere que los antiguos peruanos adoraban a los elementos de la naturaleza que beneficiaban sus vidas, hecho que nosotros hemos olvidado por completo, porque en nuestros días no sabemos respetar a todo lo que nos ayuda a vivir. Sobre su devoción a las aguas nos dice el porqué:

“Otros muchos indios hubo de diversas naciones, en aquella primera edad, que escogieron sus dioses con alguna más consideración que los pasados, porque adoraban algunas cosas de las cuales recibían algún provecho, como los que adoraban las fuentes caudalosas y ríos grandes, por decir que les daban agua para regar sus sementeras”.

Al igual que en las principales religiones de la humanidad, como el hinduismo, el judaísmo, el cristianismo, el islam, el sintoísmo, el zoroastrismo y el budismo, en la religiosidad andina el agua desempeñó un papel muy importante, no solo fue la fuente de la vida y un regalo de sus dioses, sino un elemento sagrado que además de limpiar el cuerpo, purificaba la mente, la libraba de sus penas y angustias, y del mismo modo como lo hacía con las plantas, renovaba la vida y espantaba la muerte.


Tom Zuidema[iv], afirma que existía un armacuy[v] sagrado, un rito de purificación en las aguas del río Apurímac que realizaba el inca acompañado de la realeza cusqueña y los sumos sacerdotes, previo al Inti Raymi.

Río Apurímac: "El Dios que habla".
Con unos pocillos ceremoniales de forma cóncava, decorados con pinturas, que se llamaban p’ukus, [vi] se hacía el Armay, (baño) que era la purificación ritual con agua, la que se practicaba antes de la llegada del solsticio de invierno (24 de junio, en el hemisferio sur), pues era muy importante estar limpio o haber sido objeto de una “limpia”, (sacar todo lo malo y dejar solo las esperanzas de mejores tiempos),  para celebrar el Inti Raymi, la fiesta del sol, el dios mayor del Tahuantinsuyo, y en esa ocasión, además de rendirle el tributo de la manera instaurada por el poder eclesiástico nativo, darle gracias por su bondad con las cosechas, las crianzas y la prolongación de la vida.




Según la memoria colectiva de los indígenas, que aún se conserva en algunos lugares del Perú, en aquellos tiempos el agua era considerada la sangre que la Pachamama hizo aflorar de su vientre para dar vida a los seres del Kay-pacha: los hombres, las plantas y los animales.


Este baño de purificación debía producirse en la noche o antes de que salga el sol, “Armay tuta”, para conseguir conectarse con la Pachamama o la madre tierra, y para que así, limpios y purificados, esta pueda bendecir a sus devotos, dotándoles del coraje, la fortaleza y la sabiduría necesarias para superar todos los males, sufrir menos y ser más felices.

Es muy probable que estas fuentes rituales de agua o armakunas hayan servido para la purificación de los creyentes antes de ingresar al santuario de la huaca de Saywite o rendir tributo al sol en el Inti Raymi que se celebraba en el usnu situado a 500 metros más abajo.


Pero estas fuentes no solo tenían una finalidad ritual, sino que fue un balneario destinado al aseo de los moradores de Saywite y sus alrededores. Sobre esta ancestral y cotidiana costumbre, los cronistas españoles recabaron mucha información acerca de los hábitos higiénicos de los antiguos peruanos, como: que se bañaban diariamente, que usaban ungüentos de hierbas y flores para aromatizar sus cuerpos y cabellos, que se lavaban la boca y manos después de comer y que tenían la costumbre de lavarse los dientes, entre otras usanzas de esta naturaleza. Todos estas rutinas asépticas de los indígenas americanos les parecieron bastante extraños a los conquistadores españoles, pues estos creían que el asiduo aseo personal era dañoso y poco saludable.

A propósito de ello y para conocer de dónde viene este apego por el aseo personal, el inca Garcilaso de la Vega en sus “Comentarios Reales”, nos refiere lo siguiente: 

“Los hijos criaban extrañamente, así los Incas como la gente común, ricos y pobres, sin distinción alguna, con el menos regalo que les podían dar. Luego que nacía la criatura la bañaban con agua fría para envolverla en sus mantillas, y cada mañana que lo envolvían la habían de llevar con agua fría, y las más veces puesta al sereno. Y cuando la madre le hacía mucho regalo, tomaba el agua en la boca y le lavaba todo el cuerpo, salvo la cabeza, particularmente la mollera, que nunca le llegaban a ella. Decían que hacían esto por acostumbrarlos al frío y al trabajo, y también porque los miembros se fortaleciesen…”

Sobre este respecto, no debemos olvidar que todavía está vigente la ancestral costumbre de lavar el cuerpo de los difuntos, y  al día siguiente de su entierro, lavar su ropa en una ceremonia que los apurimeños llamamos "Pacha tacsay". Sobre este ritual el cronista indígena Felipe Guamán Poma de Ayala escribió: "Después de haber enterrado sus difuntos las viudas y parientes y hermanos, en los cinco días se van a lavar al tincoc yaco. Se lavan ellas y todo su ropa». Se aclara que Tinkuc yaku es el lugar donde convergen dos ríos, y que simboliza el encuentro del río de esta vida que se va con el río de la otra vida que llega.



      Ya entrando a la descripción de esta parte del conjunto arqueológico, diremos que esta se ubica a aproximadamente 30 metros del final de la plataforma donde se ha levantado el santuario de la huaca de Saywite. Se accede a ella por un camino peatonal de  aproximadamente 200 metros que parte de la carretera a Concacha y baja por el costado derecho de las dos plataformas piramidales hasta la base de la escalinata. Como no existe camino real que conecte estas fuentes con el santuario y la pirámide del monolito, o que existiendo no se ha descubierto aun, es conveniente seguir esta ruta para no “hacer camino”, dañando el conjunto arqueológico. Para mayor ilustración les alcanzamos esta fotografía satelital, que aunque borrosa, ilustra lo que queremos señalar:


Esta phaqcha[vii] tiene una sucesión de 22 terrazas, donde se han construido nueve fuentes de agua de 8.60 metros de largo y de 1.10 metros de alto. En ellas existen nueve caídas de agua de 1.95 por 1.70 metros, que van a dar a igual número de fuentes de 1.00 metro de ancho por 1.15 metros  de largo y 0.20 metros de profundidad, que permiten que un canal de 1.00 de largo por 0.18 de ancho, haga discurrir el agua, uniéndola a todas en su caída. Al costado izquierdo bajando tienen unos espacios de 1.40 m. de ancho por 1.70 m. de largo. El espacio que encierra a la fuente y su ambiente contiguo mide 4.60 metros.


























Estas fuentes están asociadas a una escalinata de 63 peldaños de laja de 0.60 metros de largo y de 0.40 metros de alto con un ancho interior de 0.75 metros, protegidos por un muro de 0.40 metros de alto por su lado derecho bajando.



Toda esta parte del conjunto arqueológico se ha construido sobre una extensión superficial aproximada de 400 metros cuadrados, pero debemos señalar que aún no se ha descubierto el canal por dónde llegaba el agua a esta phaqcha.

Esta phapcha sagrada, está otra vez siendo invadida por la maleza.

Los detalles de cada uno de sus aspectos arquitectónicos, arqueológicos y de los materiales de su construcción, lo encontraremos en el trabajo de Adán Choqque Arce, intitulado “Conjunto Arqueológico de Saywite” y publicado en el siguiente link: http://www.monografias.com/trabajos-pdf4/conjunto-arqueologico-saywite/conjunto-arqueologico-saywite.pdf

Fuentes rituales de agua y gran escalinata vistas desde la Comunidad Campesina de Concacha


[i] DE ARRIAGA, Pablo José. La extirpación de la idolatría en el Perú. http://www.biblioteca.org.ar/libros/155230.pdf
[ii] DE LA CALANCHA, Antonio. CRONICA MORALIZADA DEL ORDEN DE SAN AGUSTÍN EN EL PERÚ CON SUCESOS EJEMPLARES EN ESTA MONARQUÍA Tomo III. Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia.
[iii] GARCILASO DE LA VEGA, Inca. COMENTARIOS REALES. Biblioteca Ayacucho. Tomo I. Pág. 20.
[iv] Reiner Tom Zuidema (24 de mayo de 1927 - 2 de marzo de 2016) fue profesor de Antropología y Estudios Latinoamericanos y del Caribe en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Es bien conocido por sus contribuciones seminales sobre la organización social y política incaica. Sus primeros trabajos consistieron en un análisis estructural del sistema ceque. Más tarde extendió este enfoque, basado en el estructuralismo francés y holandés, a otros aspectos de la civilización andina, especialmente el parentesco, el calendario inca y la comprensión incaica de la astronomía.
[v] Del Diccionario Quechua - Español - Quechua  dela Academia Mayor de la Lengua Quechua. Cusco, Perú, 2005.
arma. s. Baño. Aseo higiénico del cuerpo.|| Ec: Baño. / Arado.
armachiy. v. Hacer bañar a otra persona. Ec: armachina.
armakani. s. Lugar donde hay pozas para tomar baños. || NEOL. Balneario.
armakuna. s. Poza para bañarse. Pe.Aya:armakuna yaku.
armakuy. v. Bañarse. Ec: armagrina. Pe.Aya: armakuni.
armay. v. Bañar. Ec: armana.
armayqhapa. s. Tina de piedra, muy usada en la época incaica.
[vi]p'uku. s. Plato o pocillo de barro cocido de forma cóncava cuyo tamaño es variable de acuerdo al potaje. Muchas veces son platos ceremoniales y están decorados con pinturas. SINÓN: chuwa.
[vii]phaqcha. s. Chorro, chorrera, cascada de agua u otro líquido que se precipita de cierta altura. EJEM: unu phaqcha, cascada de agua. Bol: phajcha. Diccionario Quechua - Español - Quechua  dela Academia Mayor de la Lengua Quechua. Cusco, Perú, 2005.