viernes, 28 de septiembre de 2018

NOSOTROS LOS ABANQUINOS: HUGO NEIRA SAMANEZ



El historiador, sociólogo, periodista, ensayista y docente universitario Hugo Neira Samanez, nació en Abancay el día 24 de junio de 1936. Es hijo de Manfredo Neira Damiani y Rosalía Samanez Richter.

Su madre  nació en Andahuaylas el 25 de junio de 1919 y murió en Lima el día 11 de agosto de 1990, fue hija de don Roberto Samanez Ocampo y Rosa Esther Richter del Castillo. De su primer matrimonio tuvo dos hijos nacidos en Abancay: Hugo Neira Samanez y Roberto (Tito) Neira Samanez, nacido también en Abancay en 1938.

Rosalía Samanez  Hugo y Roberto (Tito)
 Rosalia Samanez  y sus hijos: Hugo, Roberto, 
Federico, Alvaro, Fernando, Jorge, Gonzalo.


 Según sus propias declaraciones a varios medios, Hugo Neira dijo que había nacido en una hacienda de los familiares de su madre, pero no señala cuál, entonces habrá que adivinar, pues las haciendas más próximas a la ciudad de Abancay y ligadas en forma directa o parental a la familia Samanez serían la hacienda Matará del distrito de Lambrama, o la hacienda Auquibamba o, quizá la hacienda Casinchihua en el distrito de Pichirhua o tal vez la hacienda Vilcabamba de los Martinelli Tizón del distrito de Chacoche.  

Vivió los primeros años de su vida en las ciudades de Abancay y Trujillo. Más adelante sus padres se trasladaron a Lima, donde cursó sus estudios escolares en la Escuela Fiscal Nº 429 y en la Gran Unidad Escolar “Melitón Carvajal” del distrito de Lince. Hoy denominado Institución Educativa Emblemática “Melitón Carvajal”. De aquella su educación pública, Hugo Neira, con orgullo y beneplácito, nos dice: “Era estupenda la educación que había, infinitamente mucho mejor que la que hay hoy en día, que es catastrófica. Acá han hecho algo que no existe en ningún lugar del mundo, que el estudio sea por áreas y no por cursos”.

Sobre este mismo tema en una entrevista exclusiva con el diario LA RAZÓN, del año 2012, respondió así:

“¿Cómo ve el desarrollo cultural en el país?

No es lo mejor que hemos hecho en los últimos 20 años. Por ejemplo yo estudié en una escuela del Estado, vengo de clases bien populares, estudié primaria en el 429 que era una escuela estatal que estaba en la que era la avenida Militar en Lince, luego en la Gran Unidad Escolar “Melitón Carbajal” y seguidamente en la Universidad de San Marcos.

La educación peruana del Estado era muy buena, de gran calidad.

Él que tenía un curso jalado lo botaban, luego empezó a cambiar la educación para mal, en los años ‘80.

¿En qué momento empezaron los males para la educación?

Un poco el senderismo impuso el bachillerato automático, hubo catedráticos que no eran doctores, se rebajó el nivel a los profesores. El Perú tiene la peor educación de América Latina y del mundo.”


En el año 1958 ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad Mayor de San Marcos, donde cursó Historia, donde fue discípulo del historiador, diplomático, catedrático, abogado, ensayista y político Raúl Porras Barrenechea y condiscípulo del historiador Pablo Macera y el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.​

El doctor Raúl Porras Barrenechea, falleció el día  27 de septiembre de 1960,  pero en el año 1953 instituyó por testamento ológrafo como legataria de su biblioteca de más de 25,000 volúmenes a la Biblioteca Nacional y estableció una Junta de Albaceazgo para su cabal cumplimiento. En ese mismo testamento también incluyó a Hugo Neira Samanez como uno de sus herederos, señalando expresamente: “a mi discípulo, veinte mil soles para que continúe estudios en el extranjero, y el Quijote leyendo el Amadís de Gaula”, esto último es una bella pieza de orfebrería.

Raúl Porras Barrenechea

En la época que estaba en San Marcos fue militante de la Juventud Comunista y desde esos tiempos se le ha conocido en el Perú y el mundo como “hombre de izquierdas”, aunque por ese hecho jamás ha sido aceptado abiertamente por la ultraizquierda ni por la derecha, peruanas, y que desde ambos lados le recuerden que trabajó para el dictador Velasco y que ahora apoya al dictador Fujimori.

Culminando sus estudios universitarios en 1963 se graduó de bachiller en Historia con la tesis intitulada: “Lo indio, lo español y lo mestizo en Garcilaso de la Vega”, que mereció un premio de la embajada de España.

En 1961 pasó a formar parte de la plana editorial del recién fundado diario Expreso. En esa condición fue destacado al Cusco 1963 para que como periodista informara sobre las tomas de tierras de parte de los campesinos, que exigían una reforma agraria. Estuvo seis meses en ese departamento, cubriendo esa movilización popular. Sobre las base de sus crónicas publicó el libro titulado: “Cuzco, tierra y muerte” (1964), obra por la cual se hizo acreedor de un premio nacional en el año 1965.

Gracias a esas movilizaciones campesinas y otras, que no solo se produjeron en el Cusco, sino en todo el sur peruano, pero que no tuvieron un "Hugo Neira" que las testimoniara,  en el año 1962, la Junta Militar de Gobierno presidida por el general Ricardo Pérez Godoy, promulgó el Decreto Ley Nº 14238, “Ley de Bases para la Reforma Agraria”, y más adelante durante el primer gobierno del Presidente Constitucional Fernando Belaunde Terry se promulgó la Ley Nº 15037, Ley de Reforma Agraria, del 21 de mayo de 1964. Esta controvertida Ley tuvo como característica principal exceptuar de la expropiación a los complejos agroindustriales azucareros de Norte y en general a los más grandes latifundios. Más adelante durante el llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, presidido por el General Juan Velasco Alvarado, precisamente en el Cusco el día 24 de junio de 1969 (Día del Indio), se promulgó el Decreto Ley Nº 17716, Ley de Reestructuración de la Tenencia de la Tierras Rústica, llamada también "Ley de Reforma Agraria".

En la reseña de este libro hecha por Javier Ágreda en el diario “La República” del 18 de Agosto de 2008, nos dice:

“El tema central de casi toda la literatura indigenista —la narrativa de Alegría y Arguedas, los ensayos de Mariátegui y Valcárcel- es el "problema de la tierra", el enfrentamiento entre los comuneros desposeídos y los poderosos terratenientes. Fue recién en los años 60 que ese problema se solucionó, no con la reforma agraria de la dictadura militar, sino a partir de las acciones de los propios campesinos quienes, unidos y agremiados, comenzaron a invadir las tierras en disputa. El historiador y sociólogo Hugo Neira (Abancay, 1936), enviado especialmente por un diario limeño, fue testigo de esta épica gesta, y publicó en 1964 un libro que hoy ha actualizado y vuelto a editar: Cuzco: tierra y muerte (Editorial Herética, 2008).

Neira permaneció en Cusco entre diciembre de 1963 y marzo de 1964, y las crónicas que entonces escribió constituyen el núcleo del libro. Son una serie de entrevistas con hacendados, campesinos y autoridades locales, entre estos últimos "el diputado democristiano Valentín Paniagua". Todos exponen sus razones y argumentos, pero las simpatías del autor están con los campesinos, especialmente con la Federación Departamental de Campesinos, dirigida por Urbano López (Hugo Blanco estaba por entonces en prisión) y que congregaba a 1,500 pequeños sindicatos. Es esta FDC la que organiza las invasiones, que en la mayoría de los casos se desarrollan sin violencia.

Entre estas crónicas destacan las dedicadas a describir la dinámica de las asambleas de campesinos y de las propias invasiones, o el rol protagónico de las mujeres de la región ("El NO de las campesinas", "Mujeres encabezaron los disturbios"). En el aspecto narrativo, el texto más importante sin lugar a dudas es Redada gigante en el Cuzco, el relato de los enfrentamientos entre policías y campesinos producidos el 7 de febrero y que concluyeron con 13 muertos (incluyendo niños), 40 heridos y 200 dirigentes detenidos.

Neira acompañó las crónicas con dos ensayos: "Los primeros pasos" es un conciso estado de la cuestión que hace las veces de prólogo; y "El sur antes y después", el epílogo, es una interpretación marxista de los sucesos. A ellos se suma, en esta nueva edición, "La ambigua historia. La paradójica revolución capitalista rural", una relectura desde el punto de vista actual hecha por el autor. Cuzco: tierra y muerte es, por ello, un valioso documento histórico, el testimonio del mayor y más trascendente movimiento de masas campesinas "que el Perú contemporáneo haya conocido".


“Cuzco, tierra y muerte”, tuvo repercusión a nivel internacional, razón por cual su autor fue invitado a Francia para investigar y proseguir sus estudios gracias a la Fundación Nacional de Ciencias Políticas de París, lo que le permitió graduarse de Doctor en Historia con la tesis: “Los partidos políticos en América Latina” (1967). Más adelante en 1968 obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados - DEA en Ciencias Políticas. ​

Entre 1968 y 1969 residió en España, formando parte de la Casa de Velázquez o Centro de Estudios Hispanistas Franceses con sede en Madrid. En esa ciudad escribió para el diario “Madrid”,  publicación de la línea opositora al régimen de dictador de España Francisco Franco.

En 1970 durante el “Gobierno Revolucionario de la Fuerzas Armadas del Perú” al mando del general Juan Velasco Alvarado, arribó al país para colaborar con las reformas de aquel régimen militar, siendo designado Director de Difusión del Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS),[1] que actuó como brazo político del régimen.


Más adelante fue editor de “PARTICIPACIÓN”, revista teórica de la revolución peruana. Entre 1970 y 1974 escribió para el diario “La Crónica”. Pero cuando por medio del Decreto Ley Nº 20681,  del 27 julio de 1974, se expropiaron los medios de comunicación, pasó a ser director del diario Correo entre 1974 a 1976.

En 1977 volvió a España, para reanudar su labor de investigador social y periodista colaborando durante los años 1978 y 1979  para las revistas CAMBIO 16[2] y CUADERNOS PARA EL DIÁLOGO.[3]

A partir de 1980, se radicó en Francia, para dedicarse a la docencia, como profesor asociado en el departamento de Español de la Universidad de Saint-Étienne. En 1986 se graduó de doctor Ciencias Sociales en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de La Sorbona, París, con la tesis interdisciplinaria (Sociología e Historia), titulada: “Minorías políticas y luchas por el poder. Perú 1895-1948”

Tras una breve estancia en el Perú, luego de ganar en 1989 un Concurso Público para cubrir una plaza docente en la Universidad Francesa del Pacífico,[4] en Tahití, se jubiló en esa casa superior de estudios en 2003, año en que retornó definitivamente al Perú para dedicarse a la docencia universitaria.


Más adelante, José Antonio Chang Escobedo, Ministro de Educación del segundo Gobierno de Alan García Pérez, mediante Resolución Suprema Nº 023-2006-ED, del 02 de agosto del 2006, lo designó como Director Nacional de la Biblioteca Nacional del Perú, en reemplazo del señor Sinesio López Jiménez, más delante mediante  Resolución Suprema Nº 003-2010-ED, del 07 de enero del 2010, este mismo ministro le aceptó su renuncia.

Ahora a la edad de 82 años escribe en el diario La República (Lima) y de otros medios informativos del país y el extranjero​

Sus principales publicaciones son las siguientes:
  • CUZCO, TIERRA Y MUERTE (1964). Recopilación de crónicas. Premio Nacional de Fomento a la Cultura de 1965.
  • HIPOLITO UNANUE Y EL NACIMIENTO DE LA PATRIA (1967)
  • HUILLCA: HABLA UN CAMPESINO PERUANO (1975). Premio Casa de las Américas (La Habana).
  • DESPUÉS DEL MURO DE BERLÍN: ACTUALIDAD DE HAYA DE LA TORRE (1995). Ganadora del concurso internacional de ensayo Centenario de Víctor Raúl Haya de la Torre.
  • HACIA LA TERCERA MITAD: PERÚ XVI-XX. ENSAYOS DE RELECTURA HERÉTICA (1996)
  • TIEMPO Y DESTIEMPO (1997), trabajo finalista en el concurso internacional de ensayo Weimar sobre el fin del milenio.
  • CARTAS ABIERTAS (1998)
  • EL MAL PERUANO 1990-2001 (2001)
  • PASADO PRESENTE. DEL TIEMPO ALEVE: CRÓNICAS DE LOS 60’ (2001)
  • DEL PENSAR MESTIZO (2006)
  • TEORÍA Y PRÁCTICA DEL ENSAYO (2008)
  • ¿QUÉ ES REPÚBLICA? (2012)
  • ¿QUÉ ES NACIÓN? (2013)


            Ante la polémica pregunta “25. POR SUS COSTUMBRES Y SUS ANTEPASADOS, ¿USTED SE SIENTE O CONSIDERA? de la página cinco de los CENSOS NACIONALES 2017: XII DE POBLACIÓN, VII DE VIVIENDA Y III DE COMUNIDADES INDÍGENAS, en el artículo de su autoría, titulado: “¿Censo o psicoanálisis colectivo?”, publicado en el “MONTONERO” del día 23 de octubre del 2017, Hugo Neira nos refiere:

“Confieso que tuve ese dilema en el censo. Pude decir que soy blanco. Pero eso no es del todo cierto. Mis dos apellidos son españoles, Neira (encima gallego) y de madre Samanez. Pero el apellido completo de mi padre era Neira Damiani. Esto último, ostentosamente italiano. El bisabuelo vino de Milán, se instaló en Arequipa, según se cuenta, traía dinero, y casóse (como escribiría Riva-Agüero) con una señora peruana de apellido Álvarez. Sobre los orígenes “ancestrales” como dice el censo, con cierto sesgo etnocacerista, me puse mosca hace años y fui a rescatar un álbum de fotos que un familiar me guardaba. Y aleluya, la bisabuela Álvarez era una hermosa cacica de Yanahuara dueña de tierras; y fueron felices y comieron perdices. Los Damiani, mis tíos abuelos, salieron unos blancazos fuertotes. En realidad, mestizos. Esta fue una preocupación cuando Ollanta en el 2006, y hasta en el 2011, parecía radical. Por eso con bisabuela india de Yanahuara podía sacar mi «permiso de circulación étnico», si es que esa discriminación se hacía legal. Todavía guardo la foto de la bisabuela, por si acaso Antauro.

Me han preguntado el domingo qué soy. La historia de mis ancestros no ha concluido. Por el lado de mi madre, Rosalía Samanez Richter, tengo un bisabuelo judío, que se instaló en Abancay. Y ante la página cinco, ¿qué hago con bisabuelo español, bisabuela india, bisabuelo italiano y bisabuela judía y peruano nacido en Abancay? Así pueden ser las cosas en nuestro país. Finalmente he dicho que soy mestizo.”


Para conocer en detalle Currículo Vitae de este ilustre abanquino, podemos visitar: http://usmp.edu.pe/nuesuniv/pdf/CV_USMP/INSTITUTO_DE_GOBIERNO_Y_GESTION_PUBLICA/NEIRA_SAMANEZ_HUGO.pdf





[1] El Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social, más conocido por su acrónimo SINAMOS, fue una entidad estatal creada en junio de 1971 por el gobierno de Juan Velasco Alvarado (primera fase del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas del Perú.). Como su director fue designado el general Leonidas Rodríguez Figueroa.
Según la definición oficial, SINAMOS tenía por objeto «estimular la intervención del pueblo peruano, a través de organizaciones autónomas, en todas las tareas encaminadas a resolver los diversos problemas que afectan a los hombres y mujeres del Perú». De esa manera, sería posible crear una «democracia social de participación plena», en donde los ciudadanos en general podrían intervenir en todas las esferas de decisión y ejercer directamente, o con el mínimo de intermediación, todas las formas de poder en sus dimensiones económicas, sociales y políticas.
SINAMOS articulaba diversas organizaciones, a través de las cuales se realizaba campañas de concientización y movilización política. Fue dotada con cuantiosas rentas, como las del Fondo de Desarrollo Económico y las de todas las juntas y corporaciones departamentales de obras públicas.
En la práctica, SINAMOS funcionó como el partido político del gobierno, satisfaciéndole así de su necesidad de contar con una base social de apoyo. En contradicción del discurso antipartido (tesis del no-partido) de Velasco, las prácticas del SINAMOS repitieron el tradicional sistema de favores que ha caracterizado desde siempre a los movimientos políticos peruanos.
[2] CAMBIO 16 es una revista de información general española editada por el Grupo 16. En Cataluña y el País Vasco, se conoce como Canvi Setze y Aldaketa Hamasei, respectivamente. La revista fue un medio importante en la transición política española desde la dictadura de Francisco Franco a la democracia. Nacida con formato de revista semanal el 22 de septiembre de 1971, abarcaba todo tipo de información pero predominaba en sus contenidos toda aquella relacionada con la efervescencia política de aquellos momentos históricos.
[3] CUADERNOS PARA EL DIÁLOGO fue una revista cultural, aunque con claro propósito de transmitir un ideario político, el democristiano, que difundió su primer presidente y promotor Joaquín Ruiz-Giménez. El primer número se publicó en octubre de 1963 y dejó de salir en 1978.
[4] Université de la Polynésie française.- La Universidad de la Polinesia Francesa es una universidad francesa ubicada en Punaauia en la Polinesia Francesa, en 2013, la universidad tenía 3,390 estudiantes. Fue creada por el Decreto No. 87-360 de 29 de mayo de 1987 la universidad originalmente se llamaba French Pacific University y se dividió entre dos sitios, uno ubicado en Nueva Caledonia (ahora la Universidad de Nueva Caledonia) y el otro en Tahití, la sede administrativa de la universidad está ubicada en Papeete. Ambos centros se convirtieron en instituciones autónomas por el Decreto Nº 99-445 de 31 de mayo de 1999. 

viernes, 21 de septiembre de 2018

NOSOTROS LOS ABANQUINOS: JOSEFA FRANCISCA DE AZAÑA Y LLANO (SOR JUANA MARÍA)

Grabado de una monja Capuchina (Siglo XVII)

Emilio Palacios Fernández de la Universidad Complutense de Madrid, en su “NOTICIA SOBRE EL PARNASO DRAMÁTICO FEMENINO EN EL SIGLO XVIII”[1] publicado en Alicante – España en el año 2008, nos da cuenta de la existencia de una dramaturga y poetisa abanquina llamada monásticamente: Sor Juana María. Así:

“Este destino monástico o colegial se mantiene en la escritura de algunas obras dramáticas escritas por monjas en Hispanoamérica, de las que sólo dejo constancia de su existencia: sor Juana María (1696-1748), nacida en Abancay (Perú), residente en el convento de capuchinas de Lima, donde escribió varias obritas del ciclo de Navidad (Coloquio a la Natividad del Señor, Coloquio de Julio y Menga, pastores, para celebrar al Niño Jesús, Coloquio al Sagrado Misterio de la circuncisión, Coloquio al Sagrado Misterio de los Santos Reyes, Coloquio que se ha de decir en la Dominica del Niño Perdido)

Su presencia en la escena literaria del siglo XVII está compilada en la obra: “MUJER, CREACIÓN E IDENTIDAD EN AMÉRICA LATINA” de Roland Forges editada para la Universidad de los Andes de Colombia.

La obra de esta escritora abanquina denominada: "Coloquio a la Natividad del Señor", ha sido publicada “DIÁLOGOS ESPIRITUALES: MANUSCRITOS FEMENINOS HISPANOAMERICANOS: SIGLOS XVI-XIX”, bajo la coordinación de Asunción Lavrin y Rosalva Loreto López.[2]

En la obra editada por Miguel Donoso Rodríguez con el título de “MUJER Y LITERATURA FEMENINA EN LA AMÉRICA VIRREINAL”[3], entre las páginas 219 al 231 se nos ofrece el trabajo de Martina Vinatea Recoba[4] de la Universidad del Pacífico del Perú,  con el título de LOS CELOS DE SAN JOSÉ Y LA MONJA PERUANA. EL COLOQUIO DE LA NATIVIDAD DE JOSEFA DE AZAÑA Y LLANO, leamos lo que se nos dice acerca de esta importante escritora abanquina:

“Son escasos los datos que tenemos de la religiosa capuchina sor Juana María, Josefa Azaña y Llano en el siglo, y casi todos tomados de la escueta nota que el Padre Rubén Vargas Ugarte presenta en su obra De nuestro antiguo teatro1. Nacida en Abancay hacia 1696, profesó en el convento de Jesús María de Lima. Fue hija del general don Pedro de Azaña Solís y Palacio, y de la dama doña Juana Ruiz de Llano, ambos criollos (españoles nacidos en Lima). En 1720, ingresó al convento limeño de las Capuchinas, de donde salió el año de 1748 para hacerse cargo, como abadesa, de un nuevo convento que su Orden fundó en Cajamarca, donde murió el mismo año.

Al parecer, sor Juana María solamente escribió obras religiosas. Han llegado hasta nosotros el Coloquio a la Natividad del Señor; el Coloquio de Julio y Menga, pastores, para celebrar el Niño Jesús; el Coloquio al Sagrado Misterio de la Circuncisión; el Coloquio al Sagrado Misterio de los Santos Reyes; y el Coloquio que se ha de decir en la Domínica del Niño perdido. Se trata, en todos los casos, de obras espirituales escritas en verso y que, al parecer, fueron representadas con acompañamiento musical. Como característica particular de la obra de sor Juana María destaca la introducción de algunos rasgos dialectales.

Parece ser que la obra de sor Juana María adquirió cierta notoriedad fuera de los muros de su monasterio, ya que el manuscrito en el que recopiló su obra estuvo a punto de ser publicado en 1747; sin embargo, el traslado de la monja a Cajamarca y su inmediato fallecimiento lo impidieron.2

El coloquio a la Natividad del Señor es una obra dramática dividida en nueve escenas. El coloquio ha llegado hasta nosotros recogido por el Padre Rubén Vargas en su libro ya citado. He trabajado con la primera edición, del año 1943, pues lamentablemente la edición de 1974 está plagada de errores de edición: entre las páginas 215 y 241 aparecen diez escenas del coloquio, pero abruptamente pasa a la escena tres de otra obra, que suponemos es una parte de las Decurias que el Padre Ugarte menciona en la introducción de la obra mencionada.

El tema de los celos de san José ocupa los versos 1 a 132. Este trabajo se centrará en ellos. Tal como asegura Aurelio Valladares, el tema de los celos de san José tuvo una amplia difusión literaria tanto en el ámbito culto -mediante obras teatrales- como en el popular -mediante villancicos y romances-3 La principal razón de ello es que se trata de un tema que contiene elementos de intriga que facilitaba la adaptación teatral y qué mejor historia que aquella que toca a la dimensión humana de José: la duda, las sospechas, los celos son sentimientos que generan identificación, pues son compartidos por todos los seres humanos. La duda de san José es el motivo que da inicio a las representaciones de la Navidad desde el siglo xv, cuando Gómez Manrique presenta su obra dramática cerca de 1458…..”


Esta es una síntesis de su biografía que corre en la Web:[5]

“Escritora y religiosa hispano-peruana, nacida en Abancay (Perú) el 3 de julio de 1696, y muerta en el monasterio de las Capuchinas de Cajamarca (Perú) en 1748. Su nombre verdadero era Josefa Francisca de Azaña y Llano, pero su obra aparece rubricada con el apelativo de Sor Juana María, nombre que eligió cuando, a los veinticuatro años, profesó en el convento de Jesús María de Lima.

Era hija del general don Pedro de Azaña Solís y Palacio, y de la dama doña Juana Ruiz de Llano, ambos españoles nacidos en Lima. En 1698 la familia entera se trasladó a esta ciudad, en la que, tras vencer la resistencia paterna, Josefa Francisca logró ver cumplido su deseo de abrazar la vida contemplativa. Desde 1720 hasta 1748 estuvo Sor Juana María en el mencionado convento limeño de las Capuchinas, de donde salió este último año para hacerse cargo, en calidad de abadesa, de un nuevo convento que su Orden abrió en Cajamarca. Allí falleció Josefa Francisca, a los nueve meses de haber arribado a su nuevo destino, y habiendo dejado un manuscrito en el que recogía sus obras poéticas y dramáticas.

Es el suyo, pues, un caso más de monja poeta que, como las madrileñas Sor Marcela de San Félix y Sor Francisca de Santa Teresa y, en el siglo siguiente, Sor Ignacia de Jesús Nazareno), pone su talento creativo al servicio de la comunidad religiosa a la que pertenece, para escribir poemas espirituales y piezas dramáticas que fortalecen la fe de sus hermanas, las entretienen y, de paso, conmemoran hechos notables del calendario cristiano o del propio convento en que se hallan. Parece ser que la obra de Sor Juana adquirió cierta notoriedad fuera de los muros de su monasterio, ya que el manuscrito en el que recopiló su quehacer literario estuvo a punto de ser publicado en 1747; sin embargo, el traslado de la monja a Cajamarca y su inmediato fallecimiento impidieron esta primera edición de sus obras.

En cualquier caso, su ejemplo extiende hasta la España de Ultramar la importancia que adquirió este teatro conventual durante los siglos XVII y XVIII. Pero, curiosamente, las influencias de Josefa Francisca Azaña y Llano no proceden del espléndido teatro de Sor Marcela de San Félix ni de la obra no menos brillante de su continuadora, Sor Francisca de Santa Teresa, sino del teatro español del primer Renacimiento (particularmente, de Juan del Enzina y Gil Vicente), y de los autos navideños tradicionales. De ahí que no haya en el lenguaje, la sintaxis y la temática de su dramaturgia ese ingrediente barroco que sería de esperar en la fecha en que Sor Juana María vive y escribe su teatro, sino más bien un tono de ingenua tradición popular que recuerda, en ocasiones, las representaciones sacras medievales.

Extraídos del manuscrito en el que, para recreo de sus futuras hermanas de Orden, Sor Juana María dejó copiadas sus obras, he aquí los títulos de todas sus piezas dramáticas conocidas: Coloquio a la Natividad del Señor; Coloquio de Julio y Menga, pastores, para celebrar el Niño Jesús; Coloquio al Sagrado Misterio de la Circuncisión; Coloquio al Sagrado Misterio de los Santos Reyes; y Coloquio que se ha de decir en la Dominica del Niño perdido. Se trata, en todos los casos, de coloquios espirituales escritos en verso y representados con acompañamiento musical, en los que la altura poética de la autora alcanza momentos de elevado lirismo, lo que tal vez provoca que no se remonte, al mismo tiempo, a tan altas cotas dramáticas.
Bibliografía
HORMIGÓN, Juan Antonio (dir.) Autoras en la Historia del Teatro Español (1500-1994). (Madrid: Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena de España, 1996). JRF.”


            Para satisfacer nuestra curiosidad, leamos algo de su poesía y obra, tomando siempre del trabajo de Martina Vinatea:

“El coloquio de la Natividad está escrito en romances octosilábicos. El tema de los celos de san José pertenece a la primera escena de la obra de sor Juana María (versos 1 a 32) que se inicia con los cantos de los pastores que llegan a Belén; en primer lugar, interviene el coro y luego, la pastora Gila como solista (vv. 33-40):

Música:
La voz de la admiración
resuene por todo el orbe,
pues al tomar carne el Verbo
se unen mil contradicciones.
Toda la deidad se humilla,
y un niño se ve más que hombre;
y su madre, aunque casada,
goza de virgen honores.
El sol no parece claro,
porque sale a media noche
otro, que con solo un rayo
las demás luces esconde.
El aire todo es céfiro,
porque la flor de las flores
lo viste de suavidades
cuando sufre sus rigores.
El fuego parece frío,
según el volcán que esconde
aquel que en diurna llama
arde sin intermisiones.
Los collados se derriten,
y su dureza deponen;
y, vistiendo miel y leche,
se hacen flexibles los montes.
Las fieras se domestican
y se manifiestan dóciles,
porque ven que en un pesebre
se ha puesto la mejor corte.
En ella no vale el oro
ni la lisonja se oye,
pero la gloria y la paz
puebla el aire de rumores.

Gila:
 ¡Ay, que cabo de oír cantar
una música tan linda
que me parece una guinda
acabada de chupar!
Más les quisiera contar,
pero ahí viene un señorón
tan lleno de confusión
que temo me ha de pegar.”

El “Coloquio a la natividad del señor” de Josefa Francisca de Azaña y Llano: Sor Juana María, junto a otras, ha sido incluida en la edición hecha por Alberto Tauro de Pino en la selección denominada NAVIDAD EN LA LITERATURA PERUANA,[6] de modo que no solo se la recordado en España y Colombia, sino también en su patria el Perú.




1 Vargas Ugarte, 1943, pp. XXIII-XXV.
2 Hormigón, 1996. También en Márquez Montes, 2005.
3 Valladares Reguero. 2007, pp. 327-346. Sobre la importancia que hasta ahora tiene dentro del acervo popular el tema de los celos de San José, pueden verse:
Archivo sonoro de la Universidad de Jaén:
Fundación Joaquín Díaz: funjdiaz.net; www.culturaspopulares.org; www.andaraje.org;
Memoria Digital de Canarias: https://mdc.ulpgc.es/ ;
Fundación César Manrique: www.fcmanrique.org ;




[1] PALACIOS FERNÁNDEZ, Emilio. Noticia sobre el parnaso dramático femenino en el siglo XVIII / Emilio Palacios Fernández. Alicante. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2008.
[2] DIÁLOGOS ESPIRITUALES MANUSCRITOS FEMENINOS HISPANOAMERICANOS: SIGLOS XVI-XIX. Autores: Asunción Lavrin (coord.), Rosalva Loreto López (coord.) Editores: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Año de publicación: 2006. País: España
[3] Miguel Donoso Rodríguez con el título de “MUJER Y LITERATURA FEMENINA EN LA AMÉRICA VIRREINAL” Edición de Miguel Donoso Rodríguez. Impresión: Ulzama digital. New York, IDEA/IGAS, 2015
[4] MARTINA VINATEA RECOBA. Profesora Principal adscrita al Departamento de Humanidades. Ocupa actualmente el cargo de Jefa del Departamento Académico de Humanidades
[6] TAURO DEL PINO, Alberto. NAVIDAD EN LA LITERATURA PERUANA. (selección). Editorial Huascarán. Lima. 1948. 122 páginas.

viernes, 14 de septiembre de 2018

NOSOTROS LOS ABANQUINOS: FEDERICO DONATO LATORRE ORMACHEA




Federico Donato Latorre Ormachea, nació en la ciudad de Abancay el día 12 de diciembre de 1940. Realizó sus estudios en el entonces Colegio Nacional “Miguel Grau” de Abancay. Comenzó a mostrarnos su vena de escritor en el año 1959, cuando fue uno de los ganadores de un concurso escolar de poesía.

En su condición de profesional de educación, fue maestro de aula en el Colegio Nacional Secundario “César Vallejo de Abancay”, en la especialidad de lengua y literatura.

Su profunda vocación por la literatura lo hizo poeta, cuentista, novelista, dramaturgo (persona que escribe teatro) e  investigador literario.

En el año 1978, publica en Abancay su primera obra en una edición mimeografiada por el propio autor en 182 páginas, intitulada “Félix y tío Baltazar”, que contiene literatura infantil y juvenil, basada en cuentos, leyendas y anécdotas del departamento de Apurímac.


A partir de esa publicación comenzó una incansable producción de libros, en la siguiente medida:

-   LATORRE ORMACHEA, Federico. Félix y Tío Baltazar. Edición del autor en texto mimeografiado. Abancay. 1987. 182 páginas.

“Reseña: Conjunto de cuentos, leyendas y anécdotas donde los protagonistas son niños y jóvenes de los estratos sociales pobres de la región sur del Perú, por quienes el autor siente una profunda identificación y simpatía.”

-    LATORRE ORMACHEA, Federico. Canto a mi tierra. Poesías. Abancay. 1987. 120 páginas.

“Reseña: El libro reúne un conjunto de tres grupos de poemas: de corte amoroso, poemas que trasuntan una visión telúrica del departamento de Apurímac y un conjunto final de poesía de orientación social.”

-      LATORRE ORMACHEA, Federico. La invasión de langostas en Abancay. En “Apurímac”. Revista de Actualidad, Debate y Desarrollo Regional. Año 1, N° 3, p. 20, julio-agosto–septiembre. Lima. 1988.

“Reseña: Relato de la invasión de langostas en diciembre de 1913 en Abancay y la hambruna que asoló la ciudad en los años consecutivos.

-          LATORRE ORMACHEA, Federico. La reina y el ángel. Narraciones peruanas. Texto mimeografiado. Abancay. 1989. 148 páginas.

“Reseña: Páginas llenas de sabroso contenido. Textos relatados con brío. Sinceros, cáusticos, humanos. Ambientes genuinos, acontecimientos que denotan realidades concretas. En ellos, el autor, refleja sus ideales de justicia, honestidad, equidad, trabajo y sacrificio.”

-     LATORRE ORMACHEA, Federico. El niño lunarejo. 2da. Edición. Imprenta: Meridian Multi Service. Abancay. 1993. 181 páginas.

“Reseña: “En este libro, el autor rescata importantes valores de nuestra identidad cultural, entre los que podemos mencionar a Juan Espinosa Medrano, el Demóstenes Indiano del siglo XVII, en la etapa de su niñez; a Cesáreo y Piqui Escobar, Mariano Willka, Martín, Exaltación... todos ellos de extracción campesina y popular”. (Jorge Gricevic Ponce de León)”

-     LATORRE ORMACHEA, Federico. El libro de Marianito Huillca. Poesía. Ediciones Kotosh EIR Ltda. Abancay. 1994. 88 páginas.

“Reseña: Los temas y versos de El libro de Marianito Huillca presentan cuadros y vivencias familiares de los niños y niñas del sur del Perú, con sus grandezas y limitaciones, con su inocencia y creatividad, con sus aspiraciones y esperanzas de ser protagonistas de un mañana justo y solidario.”


-    LATORRE ORMACHEA, Federico. Micaela, los niños y jóvenes avanzan. Lecturas selectas. Poesía apurimeña. Editorial Universitaria. Abancay. 1997.162 páginas.

Reseña: Titulo sugerente, puesto que toma como leitmotiv a la gran heroína Micaela Bastidas, natural de Abancay, aquella que decía: “Ya no tengo paciencia para seguir soportando todo esto”. En este libro aparecen los vates más representativos del Departamento de Apurímac. (Aureo Sotelo Huerta)”

-   LATORRE ORMACHEA, Federico. Lecturas apurimeñas. Edición del autor. Abancay.
  2000. 217 páginas.

“Resumen: En lecturas apurimeñas, Federico Latorre nos ofrece un compendio de artículos, ensayos y extractos de libros de diferentes autores apurimeños sobre diferentes temas relacionados con el Departamento de Apurímac. Hay en él arqueología, historia, crónicas, anécdotas, leyendas, testimonios, biografías, estampas costumbristas y una breve antología de la poesía de la región.

-          LATORRE ORMACHEA, Federico. Leyendas de oro de Apurímac. Editorial San Marcos, Lima. 2001. 140 páginas.

“Reseña: Personajes míticos, animales, plantas y acontecimientos desfilan en  51 cuentos cortos y leyendas recogidos por el infatigable Federico Latorre, ilustrados con dibujos a color.”

-          LATORRE ORMACHEA, Federico. Leyendas del Dios Hablador. Editorial San Marcos. Lima. 2002. 147 páginas.

“Reseña: Leyendas del Dios Hablador completa el trabajo de investigación que se impuso el autor en torno al conjunto de leyendas mitológicas pertenecientes a las siete provincias del departamento de Apurímac.”

-  LATORRE ORMACHEA, Federico. Los pequeños viajeros: lectura, análisis e interpretación. 2da. Edición. 2da. Grupo Editorial Arteidea. Lima. 2004. 201 páginas.

“Reseña: Historias infantiles que retratan la identidad del pueblo apurimeño, con ilustraciones y ejercicios para el estudiante.”


-      LATORRE ORMACHEA, Federico. Narraciones apurimeñas. 2da. Edición. Grupo Editorial Arteidea. Lima. 2005. 163 páginas.

“Reseña: 24 cuentos que recogen las costumbres y tradiciones de las siete provincias de Apurímac.”

-   LATORRE ORMACHEA, Federico. Dios, el gran poeta. Poetas representativos de Apurímac. Arteidea Editores. Lima. 2006. 202 páginas.

“Reseña: Pasando por significativas voces como las de Alida Castañeda, Hernán Hurtado Trujillo y James Oscco Animaría, Federico Latorre presenta una visión panorámica de la poesía en Apurímac.”

-     LATORRE ORMACHEA, Federico. Ángel Salvador. Edición. Grupo Editorial Arteidea. Lima. 2007. 138 páginas.

“Reseña: Este es un libro de cuentos que aspiran a abarcar la totalidad geográfica y las diversas visiones del hombre de la serranía su peruana. Estos cuentos no son el resultado de la cátedra ni del gabinete intelectual, son fruto del natural empeño recopilar y/o narrador de un auténtico apurimeño, atento al presente y al futuro de su pueblo.”

-     LATORRE ORMACHEA, Federico. Ángel Salvador. Temática Editores Generales. Abancay.  2010. 96 páginas.


“Reseña: Este es un libro de lectura de cuentos, leyendas, poesía, teatro y biografías."

            En sus últimos libros nos ha señalado cuáles y cuántas son sus obras inéditas, probablemente con el vivo deseo de que las instituciones públicas, la empresa privada o algún desprendido Mecenas se anime a financiar su publicación, pero nada de nada. Veamos cuales son: 01) Poesía apurimeña (Antología); 02) El cuento apurimeño (Antología); 03) Las andanzas de Piki Escóbar (Novela); 04) El Doctorcito (Novela): 05) Los peregrinos (Novela): 06) Makipura (Novela); 07), Zonso Yupay (Novela); 08)  Don Luchito (Novela); 09) Fuego Interior (Poemario); 10) Cuentos Costumbristas de Apurímac; 11) Cruz Velakuy (Novela); 12) Cuentos Infantiles (Literatura infantil); 13) Cuentos Juveniles (Literatura juvenil); 14) Historia del Periodismo apurimeño (Ensayo) y 15) Travesía Censal (Narraciones peruanas).


Sumado a esa creativa tarea, Federico Latorre fue a diario un buen profesor de aula y un mal pagado maestro, pero a pesar de ello ocupó de muchos cargos académicos, profesionales y de artista, y en ese quehacer cotidiano y socialmente responsable, llegó a ser:

-          Miembro de la Feria de Escritores Independientes de América Latina, con sede en Buenos Aires.
-          Miembro de la Asociación Latinoamericana de Poetas – ASOLAPO.
-          Miembro de la Asociación Peruana de Literatura de Infantil y Juvenil - APLIJ.
-          Presidente de la Asociación de Artistas de Apurímac.
-          Director del Instituto Sub Regional de Cultura de Apurímac.
-          Presidente de la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil de Apurímac.
-          Presidente del Centro Andino Educación y Artes Populares "Los Ríos Profundos".
-          Presidente de la Comisión Organizadora del III Encuentro Nacional de Escritores "Manuel  Jesús  Baquerizo".
-          Co-organizar del Congreso Internacional en homenaje al Centenario del Nacimiento de “José María Arguedas”.

Su prolífica y original labor creativa ha sido reconocida con numerosos diplomas, medallas de “oro”, condecoraciones, honores al mérito, menciones honrosas y otras tantas distinciones que suelen otorgar los directivos de las instituciones en el afán de sentirse importantes y satisfechos.

       Pero desgraciadamente todos esos pergaminos no le han servido para mejorar su condición de mal pagado profesor de aula, ni mucho menos sobre la base de tan variopintos títulos, alguien le ha dicho: “Federico hemos decidido publicar una de tus obras inéditas”. Estoy seguro que él habría tomado esa oferta como el premio más grande que le hubieran otorgado, porque sabía que ese laurel no se marchitaría en una pared, un estante o dentro de un cajón, sino que hubiera circulado por siempre en las manos y las mentes de cientos de sus lectores, inclusive más allá de su existencia.

       Fue condecorado con las “Palmas Magisteriales”[i] en el Grado de Maestro[ii] el día 06 de Julio de 1999, por su ejemplar trayectoria docente.


Muchas veces he visto a Federico pasear por las oficinas de mi trabajo, con su imperecedero maletín negro de mano, en la fatigosa tarea de vender sus obras o de cobrar el monto de las que había confiado. Algunos de mis colegas comentaban que para que efectúe sin tregua esa ardorosa tarea, ésta debía ser una actividad muy lucrativa para el escritor, pero en este caso no era así, sino que el afán de este ilustre abanquino era reunir los recursos necesarios para la publicación de su próxima obra, y para ello tenía que hacer, si o si, él y no otro, esa fatigosa labor.

Y si aún todavía estuviera entre nosotros, año tras año, lo seguiríamos viendo en su apasionada misión de llevarnos donde quiera que estuviéramos, el origen de nuestras profundas raíces culturales surgida en el seno y la historia de nuestros pueblos milenarios repartidos en esta inmensa cordillera, para que nosotros los refugiados de las disolventes urbes apurimeñas, peruanas o extranjeras, no olvidemos jamás de dónde hemos venido y quiénes hemos sido y seguiremos siendo a pesar de nosotros mismos, grandes monos imitadores de extrañas novelerías. ¡ESA FUE SU ENSEÑANZA DE MAESTRO INCANSABLE! ¡ESE FUE SU APOSTOLADO!

Federico y su eterno maletín trashumante

       En su memoria se ha denominado Institución Educativa “FEDERICO LATORRE ORMACHEA” a la escuela mixta de educación primaria  Nº 54094 de sector de Huancané del distrito de Pocobamba de la provincia de Andahuaylas. Del mismo modo se ha dispuesto denominar Institución Educativa “FEDERICO LATORRE ORMACHEA” a la Escuela mixta de educación primaria Nº  54569 del sector de Laychupata del distrito de Tapayrihua de la provincia de Aymaraes. ¡ESO SI QUE VALE LA PENA!, porque es la forma de instalarlo como un importante valor cultural en la memoria de las nuevas generaciones que vendrán a reemplazarnos.

Federico Donato Latorre Ormachea nos dejó el día 07 de octubre del 2013.





[i] La condecoración de Palmas Magisteriales reconoce a docentes o profesionales en tres grados distintos. Fue creada en 1949, la condecoración de Palmas Magisteriales constituye el máximo reconocimiento honorífico que el Estado otorga a maestros, maestras y otros profesionales que han contribuido de forma extraordinaria en el ejercicio de sus actividades pedagógicas o con un aporte ejemplar a la educación, la ciencia, la cultura y la tecnología del país.
[ii] Grado de Educador.- Reconoce al maestro y maestra en actividad por su destacada labor pedagógica en el aula, como un reconocimiento a su distinguida calidad educativa, a su dedicación a los estudiantes y a su conducta ejemplar en el ejercicio de la docencia. Se otorga un máximo de 20 condecoraciones.
Grado Maestro.- Reconoce al maestro, maestra u otro profesional que ejerza o haya ejercido la docencia, por su excepcional trayectoria educativa, reconocida a nivel local y regional. Se otorga un máximo de 15 condecoraciones.
Grado Amauta.- Reconoce al maestro, maestra u otro profesional que con su trabajo ha contribuido, a nivel nacional, al desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura de nuestro país. Se otorga un máximo de 5 condecoraciones.