jueves, 19 de enero de 2017

SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE (IX) ebook

Bueno, como les tengo ofrecido les presento en novena entrada mi ebook: SAYWITE: UN HITO EN EL ANDE, solo espero que le ofrezcan vuestro interés, sin olvidar de poner un “ME GUSTA”, pero sobretodo  “COMPARTIR” y “COMENTAR”.

RUMIHUASI:


            Esta parte del conjunto arqueológico se encuentra a aproximadamente a 450 metros de distancia de las fuentes rituales de agua, y se extiende sobre una superficie aproximada de 1,000 metros cuadrados. Todo su entorno nos hace suponer que estaba destinado a la construcción de un nuevo adoratorio para el culto del agua, superior a los erigidos años antes.

            Cuando el visitante llega al lugar, inmediatamente se percata que todo fue abandonado en plena construcción, los monolitos, las piedras para la construcción de las fuentes rituales y el Rumihuasi. Estos restos arqueológicos los podemos reunir en:

a)   EL RUMIHUASI (casa de piedra).- Que nos muestra los cimientos de la construcción de un ambiente para una casa, templo o una terraza, nunca podremos saberlo. Donde incluso podemos ver piedras a medio cortar.





b)  LAS FUENTES RITUALES DE AGUAS.- Donde se aprecia la construcción de una sola fuente, las otras cuatro más, solo muestran los materiales dispuestos para su construcción. Es probable que tras esta primera fuente existan otras más (¿?).





c)  LOS MONOLITOS ERRÁTICOS.- Existen en el lugar tres monolitos, al parecer todos acabados de tallar, pero no dispuestos en su emplazamiento final, los mismos que para la descripción podemos llamar:



-      El monolito mayor, denominado “El altar de las ofrendas”.- Es un bloque de piedra tallada de 5 metros de largo por 4 metros de ancho y con un alto de 2.35 metros. Tiene una escalinata labrada de cuatro escalones de 45 cm. de ancho. En su parte superior tiene varias oquedades circulares, siendo que la más grande mide 22 cm. de diámetro por 10 cm. de profundidad. Existe una que desde un lado recto se alarga 0.40 cm. hacia un lado semicircular  con un ancho de  40 cm. y 6 cm. de profundidad. Todos ellos asociados con canales que corren desde esta parte hacia una de las caras del monolito donde se ramifican para entrar en sendas oquedades de forma rectangular. Probablemente estos hoyuelos y canales se hayan tallado para hacer discurrir agua, chicha, sangre u otros líquidos, no se sabe si con fines religiosos o de adivinación.







No hay evidencias que “El altar de las ofrendas”, haya sido quebrado por intervención humana, un terremoto, un rayo u otras fuerzas extraordinarias. Lo que ha sucedido es que esta piedra de gran tamaño y peso, tallada en el lugar de su actual emplazamiento, no ha sido trasladada a su sitio de asiento definitivo, donde los incas sabían perfectamente que había de establecerla sobre una superficie que tenga una condición rígida y sólida, ya sea natural o construida.

Pero como la obra fue abandonada y la presión del peso de la piedra sobrepasó la capacidad de resistencia del suelo inestable, en esa acción que los geólogos llaman mecánica de suelos, la piedra se quebró “naturalmente”, y con el correr del tiempo la pequeña hendedura inicial, fue ampliándose hasta el estado en que la vemos ahora. A esto hay que sumar que con el correr del tiempo crecieron árboles de gran tamaño en sus inmediaciones, como lo muestra la primera fotografía que de este monolito  hizo el viajero alemán Ernst Wilhelm Middendorf.

Primera fotografía de "El altar de las ofrendas". 1865

-      “El camarote”.- Es el monolito de tamaño mediano entre los tres. Ha sido llamado así por los visitantes debido a sus dos amplios escalones. Está emplazado al final de la abandonada construcción de las fuentes de agua. Hasta la fecha no se ha podido establecer su función.



Foto del camarote

-      “El sofá”.- Es el monolito menor, llamado así por obvias razones. Está emplazado a la entrada del Rumihuasi. Tiene 2.00 metros de largo por 0.60 metros  de espaldar. A la actualidad no se ha podido establecer su función, ni su simbolismo.



d)  El “INTIHUATANA”.- Este monolito se encuentra ubicado a unos 200 metros de distancia del Usnu de Saywite. Los lugareños, estudiosos y visitantes que publican en el internet lo denominan “Intihuatana”, pues han dado por supuesto que la pequeña ventana que tiene en una de sus partes, es un elemento de observación estelar. Sus dimensiones son 3.40 metros de largo por 1.90 metros de ancho y una altura de desde el terreno es de 0.95 metros.

Se aprecia que este monolito, aunque concluido, no ha sido emplazado en su lugar definitivo, o quizá bajo su base se encuentren otros restos arqueológicos que nos muestre porqué y para qué está en ese lugar. Faltan muchos estudios y excavaciones que realizar por todo Saywite. En sus inmediaciones existe una obra apenas intentada.






¿Por qué se abandonaron estas obras?

Hemos señalado en entradas anteriores que los arqueólogos y estudiosos han establecido que la construcción de los monumentos arqueológicos de Saywite, se habrían realizado entre finales del siglo XV y comienzos del XVI.

Para explicar la causa del abandono de estas construcciones y monolitos, solo nos basta no olvidarnos que a mediados de 1532 se produjo la llegada de los españoles a las costas de Tumbes y desde allí se internaron en el territorio incaico.

Sabiendo que en Cajamarca se encontraba el Inca Atahualpa, el 08 de noviembre de ese mismo año,  Francisco Pizarro, junto con sus cuatro hermanos y una pequeña expedición de 168 hombres, 62 caballos, armas de fuego y perros de guerra, partieron para esa provincia, donde planearon, organizaron y ejecutaron una emboscada al Inca, en la plaza mayor de aquel lugar.

Se cuenta que el fraile Vicente de Valverde, con la ayuda de un indígena que hacía de intérprete, pidió al monarca andino convertirse a la religión católica y someterse al rey de España, alcanzándole la palabra de su Dios contenida en una Biblia, pero como de ese libro no oyó nada, lo tiró al suelo, lo que sirvió de pretexto para iniciar el ataque sorpresa que tenían preparado.

Atahualpa fue capturado la tarde del 16 de noviembre de 1532, y para conseguir su libertad ofreció a sus captores llenar un cuarto de oro hasta donde llegara la altura de su mano. El cuarto fue llenado, pero Atahualpa nunca consiguió su libertad. Los conquistadores lo asesinaron en Cajamarca el 26 de julio de 1533.

Captura, rescate y muerte de Atahualpa
Extraños y barbados hombres salidos del mar en gigantescas embarcaciones habían matado al Inca Atahualpa, el hijo del “Inti” (inti churi) o “Punchao”, el esposo de la “Pachamama”, el que fertilizaba la tierra, el dador de salud, paz y vida, la divinidad central del Tahuantinsuyo. Habían matado al sagrado hijo del Sol, y en aquel mismo instante también caían desde sus alturas las creencias, mitos, costumbres, lenguas, organización política, social, económica, cultural y ambiental del incario. En fin, todo lo que fue construido desde hace más de doce mil años en el mundo andino.

Desde Cajamarca los españoles se movieron hacia el Cusco, centro del Tahuantinsuyo, y contando con el apoyo de los señores y las poblaciones que se encontraban descontentos con el sistema político y socio-económico instaurado por los incas, se hicieron fácilmente del imperio.

Para darnos una idea mejor, pero salvando las distancias entre lo real y la fantasía, ese hecho fue como si un día de estos llegara al planeta tierra, en extraños objetos voladores, una invasión de hominidos extraterrestre con el mismo afán destructor de los españoles, trayendo consigo los avances tecnológicos de un futuro que ni siquiera podemos imaginar, otros pensamientos y quizás otros símbolos en vez de dioses, mataran a nuestros jefes de Estado y de Iglesias, es muy seguro que echaríamos al abandono mucho de lo que por nuestra devoción estamos haciendo.

Esto fue lo que pasó en Rumihuasi. Ya no tenía sentido, ni valor para esas gentes lo que estaban construyendo, además se habían acabado las condiciones materiales para su culminación, pues dejó de existir la autoridad política o religiosa que lo impulsaba, y por eso quedó en el abandono, como muchas otras obras a lo largo del Tahuantinsuyo.

PARA TERMINAR ESTA PARTE DEL LIBRO LES INVITO A VER: SITIOS INCAS EN APURIMAC I: SAYWITE.
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