martes, 21 de abril de 2020

LOS EJECUTIVOS

DEL ANECDOTARIO ABANQUINO
(Narraciones de la Zona de Emergencia)

Llegaron precedidos de la fama que fácilmente construye el imaginario colectivo de estos ingenuos y palurdos pueblos. Pues decían ser graduados en Europa y Norteamérica y que habían ocupado altas jefaturas en los más importantes Ministerios. Ahora venían a estos lugares del Trapecio Andino por encargo especial del señor Presidente de la República, para que con su conocimiento, experiencia e inteligencia inicien el despegue económico, social y cultural de ésta zona de extrema pobreza, que además de ser la vergüenza del Perú contemporáneo era un foco de violencia terrorista. Habían venido a derrotar la miseria, y eso harían.

“Con razón están como están y jamás podrán estar bien estos comechados. ¿Cómo querían trabajar mejor y rendir más en esa pocilga? ¿Si ésta era la casa de un hacendado, cómo sería la casa de sus empleados? Sin duda una covacha o algo así. El sol es radiante en esta tierra pero sin embargo estos serranos le tienen un pánico mortal. Huyen de sus rayos sanadores a esos cuartuchos húmedos y oscuros que le llaman sus oficinas. En esos ófricos rincones no les da ni la tos porque andan protegidos con una coraza de carca que apesta a más de diez metros. Apestar es su signo de señorío. Es increíble. ¿Cómo pretenden llamarse servidores públicos? Si el Perú fuera un país civilizado estos no serían calificados como trabajadores, serían algo así como una especie de voluntarios que el Estado mantiene para evitar que la vagancia desate sus pecados, pero empleados públicos: ¡Jamás!”

“El contador no tiene ni la pinta de un tenedor de libros; los ingenieros parecen estibadores de camiones; el abogado tiene la pìnta de un tinterillo alcohólico; el jefe de personal sería un buen huachimán en alguna obra remota, donde el esfuerzo humano es una desganada y gratuita obligación comunal. ¡Qué administrador!, despensero sería su mejor ocupación, pero lo más seguro es que a la secretaria la hago mi cocinera y en sus horas libres que son las más, la pongo a lavar mis calzoncillos. Ni que decir del manejo gerencial, en esta vital función, lo obsoleto ha sobrevivido como la ancestral invocación de un chamán andino. ¡Cómo quieren avanzar, si todo lo que hacen solo sirve para retroceder!”

Así eran, más o menos, sus irrefutables comentarios. Pero en las acciones se lanzaron directamente a la bolsa. "¿Cuánto hay?", "¿con qué presupuestos contamos?", "¿qué proyectos están habilitados?" Los sumisos empleados, más temerosos que nunca, porque les habían quebrado su ya mermado amor propio, dieron cuenta detallada de lo habido y por haber.

En primer lugar los redentores se asignaron las mejores camionetas y luego ordenaron se suspendan todas las adquisiciones en trámite. A los diez días de importantes llamadas a Lima, llegó el asesor personal del jefe, una secretaria bilingüe, porque se tenía planes para formar empresas mixtas con capital extranjero; un administrador, "Magister en Economía" con relaciones personales en el Ministerio de Economía y Finanzas, muy necesario para gestionar mayores asignaciones presupuestarias; un jefe de personal con post-grado en la especialidad, quien debía encargarse de la capacitación, actualización, modernización y civilización de los ahora muy bien bañados empleados, pero lo más importante de su quehacer era que iría a formular la documentación legal necesaria para el nombramiento de todos los contratados que pertenecían al partido y la destitución, vía moralización, de todos los sinvergüenzas y ladrones. Con esta fórmula mágica se hizo más diligentes a los contratados, más sumisos a los nombrados y paranoicos a los antiguos funcionarios y de paso se desapareció a la crispada dirigencia sindical con la monserga de: "¡Aquí no hay lugar para los terrucos!".

Completado el equipo humano se procedió a la remodelación de los ambientes. Muebles, alfombras, ventiladores, cafeteras eléctricas, dictáfonos, televisores, videograbadoras, tocacasetes para cada una de las oficinas de los modernos funcionarios. Intercomunicador para todos los demás, haciéndose conocer que con éste pequeño adminículo electrónico se controlaría desde un lugar remoto al personal: "¡Señora Teófila!”, "¡Aló señora Teófila! ", no está, entonces: ¡Abandono! De producirse dos veces más. ¡A la calle!

El personal deberá tomar refrigerio de 10.00 a 11.30 de la mañana. Con éste bello motivo se armaron verdaderas kermeses, donde se vendían los deliciosos chicharrones con papas doradas y choclo, tallarines hechos en casa, escabeche a la limeña, cuyes y picarones, un poco más y se vende cerveza y boletos para algún sorteo. No había caso, los nuevos jefes eran súper modernos, porque para ellos laborar con música y alegría hacía más productivo el trabajo. Los fines de semana salían a departir en algún local aparente. Gastaban bromas elegantes a las damas y contaban chistes groseros  con el perdón de las mismas. Cómo se quejaban del mercado local, qué mala era la comida en éste pueblo tan simpático, qué caro era un champú, un jabón, una camisa. Si estas cosas domésticas eran tan costosas, cuánto costará un foco, una calamina, una bolsa de cemento, una varilla de fierro de construcción. "Un ojo de la cara" respondían en coro los comensales nativos.

Al día siguiente pasaron por el Despacho de los jefes varios chismosos denunciando a todos los empleados de la oficina de administración como los más grandes mafiosos en eso de las compras para el Estado y que inclusive tenían montado un aparato bien aceitado para que solo salga ganancia a su favor, pues solo de ese modo se podría explicar por qué el fulano ha podido construir una casa de cinco pisos y de material noble; porqué la mengana ha podido adquirir una chacra de más de seis hectáreas; porqué el zutano anda montado en un automóvil nuevo y porqué el perencejo anda apostando y perdiendo en las peleas de gallos, si todos ganan la misma porquería de sueldo que sólo alcanzaba para llenar la olla, pagar alquiler de algún cuchitril y comprarse algunas ropitas más o menos decentes solo para venir a trabajar, porque el resto de los días se la pasaban metidos en los buzos que generosamente les había regalado la institución.

Sobre la base de estos datos se convocó a todo el personal de administración y se les conminó a que en el acto presenten una Declaración Jurada de sus Bienes e Ingresos para ser remitidos a la Contraloría General de la República a efectos de que se realicen las investigaciones que conduzcan al esclarecimiento de sus enriquecimientos sin causa. Todos suplicaron compasión manifestando que si algo tenían era gracias a una fuerte herencia, pero cuando les dijeron si estaban dispuestos a aceptar que desde esa fecha se realicen las adquisiciones en Lima u otro departamento, casi al unísono dijeron: “Claro, porque no, además ustedes son los jefes”. “Entonces pues, no hagan problemas y colaboren con el engrandecimiento de vuestra tierra”. Les conminaron al tiempo que salían de esa reunión con el “rabo entre las piernas”.

A los dos meses, luego de haberse hecho los simulacros de varios procesos de adquisición con toda la "documentación legal pertinente", ganaron la Buena Pro para la compra de calaminas  ZINGASA E.I.R.L., para cemento CEMENTOSA E.I.R.L., para fierros FERROSA E.I.R.L. La reparación, planchado y pintura de todas las unidades automotor MOTORISA E.I.R.L. La reparación de la maquinaria pesada TRACTOSA E.I.R.L., y para las compras menudas GARRASA E.I.R.L., todas ellas empresas individuales de responsabilidad limitada con domicilio fiscal en la ciudad de Lima, que además de garantizar la existencia de los bienes y servicios que ofrecían, tenían la más alta calidad y los precios más bajos del mercado nacional.

Se faccionaron las órdenes de pago y se giraron los correspondientes cheques, porque había que aprovechar que el administrador, la secretaria bilingüe, el jefe de personal y el propio gerente debían viajar a Lima para realizar algunos importantes trámites que obligaban su presencia en el Palacio de Gobierno, la Fiscalía de la Nación, el Ministerio de la Presidencia, el Congreso de la República y la Contraloría General de la República, en esta última entidad  debían presentar documentadas denuncias contra la conducta corrupta, inmoral, pervertida y hasta delincuencial de los anteriores funcionarios, y de paso enviarían en varios camiones los bienes adquiridos, pues para eso habían llevado los dineros necesarios.

Al cabo de un mes volvieron con la novedad de haber recibido autorización para la realización de un Concurso Interno de Méritos para el nombramiento del personal contratado, así como para el ascenso del personal nombrado. Se ordenó a los ingenieros para que revisen los presupuestos de las obras proyectadas, porque debían considerarse algunas mejoras para las que se encontraban en ejecución y sustanciales modificaciones para aquellas que estaban por iniciarse. Esta revisión debía hacerse con mucho cuidado, así que podían disponer del tiempo necesario. Todos se alegraron y no faltó quien propusiera un brindis por las buenas nuevas y así se hizo. La Junta Directiva del sindicato fue la oferente y no podía ser de otro modo, porque todos sus miembros tenían dos, tres y hasta cuatro parientes trabajando como personal contratado.

La moderna rutina fue girando cheques a favor de las empresas proveedoras para la adquisición de más materiales y la prestación de muchos más servicios, por dos sencillas razones: el transporte del material adicional de las nuevas adquisiciones sería gratuito porque resultaba igual traer 20,000 o 100,000 calaminas y aprovechar que las nuevas ofertas mantenían los mismos precios a pesar de la galopante inflación.

El abastecimiento barato y suficiente de todo lo requerido permitiría un avance ininterrumpido de las obras y su inauguración simultánea a cargo del propio señor Presidente de la República. Acaso no resultaba revolucionario que pueblitos como Chaya tuvieran de una sola vez y para siempre: escuela, posta médica, local comunal, agua potable, desagüe, minicentral hidroeléctrica, reservorio, canal de riego, plaza de acho, cobertizos para el ganado, vivero frutícola y forestal y una buena carretera? Esto también merecía un brindis, para matar de rabia a los desconfiados que graciosamente estaban preguntando cuándo llegarían las adquisiciones, los carros y  los tractores mandados a reparar. “¿Con qué derecho se atrevían a desconfiar esos infelices?, como si se tratara de sus dineros”.

Pero antes que cualquier adquisición, primero llegó la capacitación y en grande. La Universidad Particular del Pueblo ofrecía a cualquier persona que tuviera secundaria completa y aspiraciones profesionales varios derroteros: computación, manejo de personal, contabilidad, administración, secretariado ejecutivo-computarizado y bilingüe, topografía, dibujo técnico, arquitectura, periodismo, oratoria, derecho, enfermería y veinte profesiones más a través de su programa de Educación a Distancia. Así, al final de cada carrera se otorgaría un título "A Nombre de la Nación" y su primera bondad sería lograr la recategorización automática del telegraduado.

            El Jefe de Personal hizo circular una directiva que autorizaba a todos los empleados sin excepción para que pudieran inscribirse en los cursos de su vocación. Los 350 soles que costaba la matrícula sería asumida por el Proyecto de Desarrollo Institucional. Los trabajadores que por razones personales querían exonerarse  de ésta única oportunidad para capacitarse, no tendrían derecho a reclamos ulteriores.

El sábado 12 a las cuatro sería la exposición del plan de estudios a cargo de las autoridades de la universidad en el teatrín municipal. Ese día a las tres de la tarde hervía el auditorio, el hall y la calle se inundaba con los empleados de otras instituciones que pugnaban por hacerle un lugar a sus orejas. A las cuatro hablaron dos señores elegantemente vestidos. Con gran verbo y seriedad explicaron las facilidades que brindaba estos tiempos de satélites a la educación a distancia. Manifestaron que en la actualidad más del 70% de los profesionales de lugares tan remotos como Atunrumi habían sido educados a distancia y esperaban en el futuro desplazar a la universidad tradicional. A modo de singular anécdota contaron que el político ruso Serguei Malinosky había sido alfabetizado, educado, profesionalizado y postgraduado por el mismo sistema que ellos ofrecían, “¿Qué no sabían quién era Malinosky?”, bueno, eso también aprenderían en esta gran labor de instrucción.

El asunto sólo exigía el tiempo libre del estudiante, aquel que puede fácilmente sustraerle a la televisión o a las ociosas tertulias. "¿Tenemos tiempo o no tenemos?" , preguntaron. "¡¡¡¡Síííí!!!!", contestó el auditorio. Lo que realmente interesaba era la voluntad del estudiante, sin ese motor humano no podía hacerse nada. Voluntad, voluntad, mucha voluntad era el secreto de la educación a distancia. Si no hay voluntad para seguir solicitando los prospectos, silabus, separatas, libros y exámenes, no habría curso. Si no hay voluntad para remitir el resultado de los exámenes, no habrá educación a distancia.

Después hasta tres asistentes entregaron un cupón a cada uno de los interesados, donde debían consignar sus nombres y apellidos completos, su dirección correcta, ocupación, las profesiones que deseaban seguir y la dependencia donde laboraban. Se advirtió que los empleados de la entidad auspiciadora no tendrían la obligación de pagar los derechos correspondientes a la matrícula, porque este gasto había sido íntegramente asumido por la Oficina de Personal de esa institución, lo único que deberían regularizar era el pago correspondiente a la remisión de las primeras separatas en la Cuenta Corriente Nº 16820 del Banco Nacional.

Al día siguiente se realizaron asambleas generales extraordinarias de trabajadores en las otras instituciones, reclamando justicia y trato equitativo con los empleados de la entidad promotora. En todas se acordó que la matrícula correría a cargo de la patronal, porque si ellos también lograban una profesión a distancia, el único y directo beneficiario sería el centro de trabajo.

El curso de profesionalización a distancia matriculó a más de 1,000 alumnos. Los derechos para la remisión del primer bloque de separatas fluctuaban entre 250 a 400 soles, según el grado de dificultad académica de la profesión elegida. Todo se pagó al contado y los cursos comenzarían a partir de la primera semana de agosto. "La Universidad Popular revolucionará los signos culturales de ésta bella ciudad", manifestó con suma satisfacción el director de la Oficina de Personal de la entidad auspiciadora a través de las ondas sonoras de “Radio Sintonía, su mejor compañía”.

Después de éste alboroto cultural, los ejecutivos volvieron a viajar a Lima con el propósito de traer a sus familias para vivir y disfrutar de ésta cálida y generosa tierra y de paso apurar el envío de las compras, que en total superaban los cuarenta millones de soles. Casi a los dos meses llegó un nuevo Jefe con su asesor personal, informando que sus antecesores habían renunciado voluntariamente, porque no podían soportar las constantes amenazas a muerte recibidas de parte de la subversión y que no pocas de ellas provenían de los propios trabajadores de la institución cobardemente escondidos detrás de llamadas telefónicas, cartas anónimas y reclamos sindicales.

El nuevo mandamás les advirtió que no le tenía miedo a ningún terruco concha su madre, ni al mismísimo Satanás y que a partir de esa fecha su principal esfuerzo se centraría en instalar la Oficina de Defensa Nacional con la colaboración de las autoridades militares y si tenía que rendir su vida en el altar de la patria, ese sería el más grande honor y orgullo para él y su familia. También hizo saber que confiaba en el personal de la zona y les rogó que le ayudaran a erradicar a los renegados sociales del seno de la institución. Lo más importante, no atendería chismes, ni quejas porque su misión era trabajar y punto.

–¡Que me traigan el estado de avance presupuestal de los proyectos y los requerimientos de materiales para las obras! –Ordenó secamente. 

Cuando vio el estado de la ejecución presupuestal y los fuertes desembolsos que ya se habían hecho, pensó con una cólera mezclada de envidia: “Nunca terminaré de enjuiciar y encarcelar a esta recua de mulas que firmaron todos los documentos sin permitir que los renunciantes dejaran en ellos, siquiera una huella digital”. “Qué pendejos esos hijos de puta para meterme ese cuento de los terrucos asesinos que se habían metido hasta debajo de sus camas”. “¡Qué rico han robado esos miserables, no solo al Estado sino a todos estos pobres huevones también¡”. “Aquí ya no hay más hueso que roer, mejor será largarme antes que toda esta ratería me embarre”, pensó al momento de echar un último vistazo al modesto local del Comité de Obras Públicas de Atumrumi – COPATUN y se fue como había llegado, sin hacer el más mínimo ruido.

Vinieron a derrotar, y eso hicieron.






sábado, 18 de abril de 2020

EL VICEMINISTRO

DEL ANECDOTARIO ABANQUINO
(Narraciones de la Zona de Emergencia)

Subió pues, y tan arriba como anhelaba. Hizo todo lo posible y lo imposible y lo logró. A unos se los tomó con un vaso de cerveza, a otros se los comió con un plato de chicharrones y a los demás simplemente los compró por unas cuántas monedas. Muy rápidamente aprendió a servir para ganar. Sirvió de todos los modos que exige la servidumbre, de quien quiere llegar a la cima sobre los hombros de los que lo desprecian. Ganó el gesto de éste, la lengua de aquel y con un poco de los modos de todos, acabó siendo don Antonio.

Qué lejos quedó aquel Antonino. Hombre de paz, buen campesino. Más atrás quedó el fogón cuyero, el eucalipto que daba sombra a la casa peñascal y el manso rebaño comunal. Muy rápido pasó el orden de las cosas que cambian frente a nuestros ojos. Muy rápido llegó hasta esas alturas desde donde se cae. Muy rápido.

–Yo soy hijo de las mismas entrañas de esta bendita tierra y por tanto hecho para el trabajo. No tengo estudios, porque soy de humilde cuna, pero eso no quiere decir que sea un ignorante. –Le decía a los periodistas que se habían reunido con motivo del almuerzo-trabajo convocado en el Club de la Sociedad, que tenía todas las trazas de un banquete, porque además de la opípara comida, abundaban los licores y la cerveza.

–Yo soy honrado y leal. –Trataba de convencerlos a pesar que todos conocían que había viajado a la ciudad capital de las ambiciones burocráticas en comisión partidaria, pero lejos de hacer lo que se le había encargado, regresó trayendo como única información de su gestión, su designación como Presidente del Comité de Obras Públicas de Atunrumi (COPATUN).

Y como nadie le preguntó algo más, siguió hablando. –Señores mi designación como primera autoridad administrativa del departamento consta en la Resolución Suprema firmada por el Ministro del Ramo y rubricada nada menos que por el propio Presidente de la República y cuya copia pueden pedírsela al Secretario General del COPATUN aquí presente.

Y luego, con aires de gran importancia, se puso a contar las peripecias y anécdotas que abundan cuando se hacen trámites en Lima: "Si no tienes plata, no sale nada porque los limeños tienen metido en la cabeza que los provincianos que andamos detrás de algún trámite, somos unos ricachones dispuestos a gastar nuestros dineros con ellos. Lo bueno es que cuando te rajas sin ser tacaño, te cumplen, pero para asegurar su lealtad en ulteriores gestiones, de cuando en cuando hay que hacerles una encomienda con los productos propios de la región. Imagínense que no ha faltado alguien que me ha pedido que le envíe un pequeño girito para atender la salud de su madre. ¡Lima es bravo!". Aprovechando que los periodistas solo callan cuando comen y beben, y como la comida y la bebida era abundante, aquella audiencia era enteramente suya.

Que humilde resultaba un trono real cuando se le veía sentado en aquel sillón pulman giratorio y reclinado con pata de gallo cromada. Debió de serle cómodo de verdad, pero no tanto como el honor, orgullo y gobierno que otorga la Presidencia del COPATUN, que tiene rango de Viceministro de Estado.

–¿Quién es Antonio Suárez Pillaca? –Le preguntó un oficioso periodista que al parecer ya no tenía estómago, buche, ni molleja para tanta comida, imitando a los reporteros analistas de la televisión.

–Un servidor –contestó el presidente. –Un hombre hecho al fragor de las fuerzas telúricas que sacuden y vivifican estos andes y que confía que todos los atunruminos han de cumplir con su deber patriótico de apoyar al régimen que encabeza nuestro joven y visionario líder.

–¿Qué obras piensa ejecutar durante su gestión? –Preguntó otro, mientras clavaba sus gigantescos caninos en el exquisito pedacito de carne que se escondía en la hendidura de un hueso.

–Hay mucho que hacer. He dado instrucciones a mis técnicos, para que desvíen la carretera hacia el Cusco a la altura del kilómetro 48, de modo que esta en vez de pasar por Riobamba pasará por Antaccocha. Si bien a de prolongarse en unos kilómetros más, permitirá que los mejores pilotos desarrollen velocidades de hasta 100 kilómetros por hora. ¿Se imagina Ud. a qué velocidad pasarán los bólidos de los "Caminos del Inca"? –Respondió con tono de primicia y aires de inteligencia.

No fue el mejor piloto de esa carretera, porque apenas tomó la curva en ese desvió y desvarío, desde Lima le obligaron a desistirse de ese y otros chiflados propósitos más, que ya habían costado dos años de pre-estudios y pre-proyectos, advirtiéndole además que su Despacho no estaba facultado para modificar el trazo original del Ministerio de Transportes. De otro lado se le aclaraba que esas ocurrencias y otras megalomanías, solo estaban reservadas al mismísimo Presidente de la República. Sin embargo el  presidente del COPATUN siguió insistiendo en ese pueril juego de proponer, como si estuviera en campaña electoral, una andanada de megaproyectos y varias obras fantásticas con el vivo deseo de pasar a la historia como el más grande visionario de Atunrumi, sin darse cuenta que esas necedades le estaban restando credibilidad  en los ministerios del nivel central y en los decisorios centros burocráticos limeños, desde donde se ejerce el poder real en el Perú, y donde ya se escuchaba decir de él: “¡Qué espeso es ese serrano!”.

–¿Qué medidas ha de tomar para implementar la moralización que impulsa el Gobierno Central? –Preguntó otro con la boca llena de comida, pero con la sorprendente capacidad para hablar y engullir al mismo tiempo.

–La confianza que me ha extendido el excelentísimo señor Presidente Constitucional de la República y a la que no he de defraudar aún a costa de ganarme enemigos, ha sido precisamente para moralizar. Dentro de muy poco tendrán ustedes grandes noticias sobre este delicado asunto. –Contestó con cara de verdugo al comunicador que apuraba un vaso de cerveza cepillado y al seco y volteado.

Y sin que la mano le temblara, así lo hizo. Moralizó al Jefe de aquí y al Director de allá, al encargado de esto y al responsable de aquello, colocando en sus cargos a todos los compañeros y por supuesto a sus ayayeros, que según dio cuenta, eran gente pobre pero honrada. Si bien con algunas limitaciones para el cargo, pero sí ansiosa de aprender y aprovechar las oportunidades democráticas del régimen. Ahora ya no hay duda que aprendieron más de la cuenta,  y aunque juren y perjuren ante jueces y tribunales, afirmando que todos los manejos presupuestarios se hicieron por orden del Presidente Antonio Suarez Pillaca, a través del mecanismo de hacerles firmar papeles en blanco, tendrán que seguir durmiendo en la cárcel y seguir gastando en las coimas y otras ventajas que desde el Poder Judicial se exige a los "reos en cárcel", los pocos dinerillos que en sus efímeros cargos habían "sudado".

–¿Qué va hacer usted, para disminuir la burocracia? –Preguntó otro como desafiándolo a equivocarse.

–En este punto apelaré a la meritocracia y al justo merecimiento. Con esta medida voy a disminuir a gran parte del personal excedente; después reubicaré a la otra en las diferentes provincias y distritos carentes de servicios públicos.

Y desburocratizó, haciendo nombrar y reasignar a todos sus hermanos, cuñados y demás allegados en plazas de carrera y de confianza, para los cuales no reunían ni los más mínimos requisitos, sin mediar concurso ni que ocho cuartos. Aquellos que quedaban fuera de su reino acabarían en el infierno de los envidiosos o en la cárcel por delincuentes subversivos: "Ningún terruco asesino me asusta", decía cuando quería desacreditar a las víctimas de sus atropellos. “Y menos aún las putas engreídas”, cuando se trataba de mujeres.

–Señor Presidente, qué se va hacer desde su Despacho para combatir la subversión? –Preguntó alguno de los periodistas y cuando se dio cuenta que había metido la pata con esta delicada pregunta, se zambulló en su plato sin esperar respuesta.

–En primer lugar señor periodista, le deseo muy buen provecho, sin que eso quiera decir que no le voy a contestar a su pregunta. Ud. conoce que desde mi Despacho no se puede combatir la violencia terrorista, porque eso es el supremo deber de las fuerzas armadas. Lo que si vamos a implementar es una política agresiva para desarticular a esos traidores y malnacidos que aprovechando las garantías ciudadanas y políticas que la Constitución y otras leyes amparan a todos los peruanos, andan metidos en esos nidos de terrucos que se llaman Organizaciones No Gubernamentales y desde allí se están infiltrando dentro del campesinado, la universidad y los institutos de educación superior organizando talleres, cursos, fórums, seminarios, charlas, eventos de capacitación, etc., para inculcarles a través de un lenguaje sibilino una ideología que se ha inventado en el extranjero y desde donde reciben millones y millones de dólares para realizar sus traidoras acciones. A esos hay que aniquilarlos sin ninguna contemplación si no queremos que desaparezca la peruanidad con todos los peruanos. –Contestó con la satisfacción de haber hecho conocer a toda la reunión que así como conocía los problemas de la realidad nacional también conocía el acontecer de la actualidad internacional. 

–¿Señor Presidente, cómo ha de implementarse el programa de austeridad en el gasto público? –Preguntó otro con cara de tacaño, al tiempo que se limpiaba la boca con un sucio y mocoso pañuelo.

–¿Se refiere a que no hay que gastar más de la cuenta? –Indagó algo confundido y prosiguió después de haber recibido el asentimiento del comensal que volvía ávidamente a su plato. –Se hará exactamente lo que disponen las normas legales vigentes sobre la materia, haciendo el gasto donde las necesidades de ésta Zona de Emergencia deprimida por el hambre y la miseria, así lo ordenen.

Y ordenó mucho más de la cuenta. Viajó a todas las capitales de los departamentos de donde recibía un oficio múltiple invitándolo a éste u otro evento, aunque se tratara del entierro de la suegra del colega anfitrión. Rebautizó a todos los mártires del santoral en las personas de sus ahijados, los nuevos hijos de sus más compadres que nunca, porque también hizo casar a los casaderos, convirtiendo el agua en vino, que como el agua, nada le costaba.

Al término de ésta "prueba de fuego", el almuerzo de trabajo acabó cerca de las diez de la noche, no porque haya llegado a su fin la extenuante jornada, sino que había llegado el maldito toque de queda que acababa con todo. Al salir el Presidente se acercó al periodista con cara de tacaño y le expresó su preocupación por la poca seguridad con que había contestado a su pregunta. Este lo calmó asegurándole que así también se contestaba y que no todo debía ser perfecto, sino se podía notar que la conferencia de prensa había sido previamente ensayada. “Pero lo que más me sorprendió fue lo que usted acertadamente dijo: “pero para asegurar su lealtad en ulteriores gestiones”. Esos términos no los usa cualquiera señor Presidente”

–¿Hasta mañana don Antonio! -Se despidió al escape. –Mañana escuchará por la radio cómo yo arreglo cualquier imperfección con la introducción que escribiré más tarde. ¡Gracias por todo!

¡Qué no había pasado! ¡Pasó de todo! Entró con el furor exhibicionista de los mayordomos y cargontes de las fiestas patronales de los pueblos comuneros. Ordenó 50,000 cosas a la vez, entre las que se destaca hasta ahora, una que por ser materia de un interminable proceso judicial, no se olvida.

Ordenó que la Oficina de Administración le proveyera semanalmente una considerable cantidad de dinero para sus gastos de representación y por supuesto un empleado a dedicación exclusiva, para que rindiera cuenta de esos gastos abusivos. Ese hombre de su confianza compró todos los talonarios de facturas que tenían las tres librerías del lugar y acabó convirtiéndose en un falsificador profesional, porque hasta logró imitarle su firma para hacerse pagar algunas pequeñas cuentas para sus bolsillos.

Otra de sus bellacas majaderías fue aquella orden que cursó a la Mesa de Partes para que se rechacen todas las solicitudes que no consignaran en la parte superior de la petición y con letras mayúsculas: EXCELENTISIMO SEÑOR ANTONIO SUAREZ PILLACA. PRESIDENTE DEL COMITE DE OBRAS PUBLICAS DE ATUNRUMI. "¡Carajo, sino para qué mierda tiene mi cargo rango de Viceministro de Estado!", y ni huevón: "¡Que me hagan 10,000 tarjetas, papel y sobres con las mismas letras!".

Casi todas sus decisiones violaban la legalidad administrativa  y no pocas constituían la flagrante comisión de varios delitos contra la administración publica y el patrimonio. Muchos documentos fueron a parar al pie de su escritorio, porque según él, los necesitaba para "estudiarlos". Con esta manía hizo grandes favores y graves perjuicios. Al cabo de algún tiempo comenzó a lamentarse a través del "valiente y objetivo" periodismo local, que dentro del COPATUN se habían concertado fuerzas extrañas y malignas manipuladas por la subversión con el único propósito de boicotear su deseo permanente de transformar la miseria de este olvidado departamento.

–Que no puedo hacer eso, porque dicen que es ilegal, ¿entonces para que soy el Presidente? ¡Señorita secretaria, inmediatamente prepáreme un memorándum de cese para el administrador, el inspector y el tesorero y en sus lugares que se designen a los señores Zarate, Calderón y Pacheco, éstos no serán conocedores de esos pequeños puestos, pero tienen gran vocación de servicio y muchas ganas de hacer algo por esta bendita tierra. –Así fue combatiendo a brazo partido a esas fuerzas extrañas hasta que su chofer acabó siendo inspector; un secretario de juzgado, su asesor legal; administrador el conserje y un vecino suyo, tesorero.

–¡Dígale a esa sarta de delincuentes terroristas que no los voy a atender! ¡Que tengo una comunicación urgente con el mismísimo señor Presidente Constitucional de la República, a quien deberé instruir sobre la realidad de ésta parte del Perú! Si voy a ocuparme en atender a todos los extremistas que vengan, ¿a qué hora voy a trabajar? ¡El tiempo es oro! –Así evitaba las reuniones que le pedían los representantes de las organizaciones populares, asociaciones, comunidades, etc.

A veces disponía que pasaran a su Despacho las personas que él indicaba que vendrían. Conversaba animadamente y ordenaba a su adjunto que anotara el día, hora y lugar del banquete. En esas reuniones ofrecía el oro y el moro, jurando su promesa por la santa cruz de su madre, la gloria del partido y el honor del Presidente Constitucional de la República. Dicen que en una de esas comilonas llegó a ofrecer a una comunidad quechua hablante, ubicada a más de 4,000 metros de altura que no conocía la electricidad, la sana distracción de la televisión, y para que no existan envidias a la comunidad vecina 150 cabezas de ganado cebuino. Luego de su discurso tomaba y comía como un condenado y bailando alegremente gritaba a voz en cuello: "¡Arriba los corazones!", "¡Ama waccaspalla!".

¡Ay!, pero en el Comité Departamental del Partido, donde empiezan todos los males, los propios y los ajenos, se fueron cocinando las habas hasta el extremo de comisionar a Lima al compañero consecuente y combativo para presentar una denuncia ante el Secretario General Nacional con la firma del Prefecto, del Jefe del Comando Político Militar, del Presidente de la Corte Superior de Justicia, del Fiscal Superior y de todos los ciudadanos que tienen sellos e interés en servir al partido político que gobierna, expresándole los agravios que a diario infligía a los más leales partidarios; quienes habían sido ignorados por el Presidente del COPATUN, para nombrar en su lugar a elementos ajenos al partido y vinculados a las más aristocráticas familias del departamento, es decir, a lo más putrefacto de la reacción criolla.

No sólo eso, sino que el denunciado había ordenado que solamente provean bienes y servicios al COPATUN las familias Ochoa, Romero, Campos y Pando en perjuicio de los compañeros Torres, Pérez y Cabas. Todo esto sin prestar la debida atención al anhelado proyecto de construcción de la fábrica de aguardiente envasado que beneficiaría a los agricultores del valle y olvidándose de la inmensa falta que hace la construcción del Centro Turístico de  Tawaccocha, que es mejor sitio que Antibamba, donde el presidente tiene pensado iniciar esta obra por estar en los terrenos de su suegro; y así, toda una retahíla de quejas por el estilo.

Como a los dos meses de haber recibido el encargo de viajar a la capital de la República se apareció el comisionado exhibiendo una descomunal sonrisa de mazorca que hacía juego con su airado pecho, donde latía un corazón satisfecho, casi loco.

–Señor periodista –comunicó el comisionado. –Adjunto a mi persona he traído de la ciudad capital de la República mi designación como Presidente del Comité de Obras Públicas de Atunrumi, hecho que se ha producido después de mi fructífera entrevista con el compañero Presidente del Perú.

Luego presentó a las más de 40 personas que lo acompañaban, señalando que ese era su equipo de trabajo, integrado por los más selectos y leales militantes del partido del pueblo.

No hubo ceremonia con despilfarro de dinero público, ni los botarates almuerzos de trabajo. No era necesario porque el periodista con cara de tacaño era parte del equipo y eso era más que suficiente, además muchas voces hacen ruido. La mañana del día siguiente a su proclamación pública, el nuevo equipo se presentó en las oficinas del  COPATUN; allí recibieron el tímido y agachado saludo de todos los trabajadores que contrastó grandemente con la infraterna actitud del presidente cesado, quien se negó a recibirlos y menos aún a entregarles el cargo, porque el supuesto nombramiento que le hicieron llegar en fotocopia, no había sido publicado en el Diario Oficial "El Peruano" y por lo tanto no tenía ningún valor legal el papelucho que le mostraban. “¡Me importa un carajo que vengan a amenazarme con denunciarme por usurpación de autoridad!”.  

Después de diez días se aparecieron con una fotocopia de un recorte del periódico oficial. A éste nuevo emplazamiento, contestó que no podía entregar el cargo hasta tanto el malnacido que funge de Presidente del Perú, le diera alguna explicación, toda vez que él jamás había renunciado a la Presidencia del COPATUN, como para que el pichón se diera la libertad de señalar en esa resolución que se "aceptaba su renuncia"; que está bien que sea el Jefe del Estado, pero eso no le daba ningún derecho a expresar negativamente la voluntad de otros, y menos aún la de él, que había contribuido con sus dineros y desvelos a su elección. Finalmente dijo que era de la generación de los fundadores, de los mártires y los perseguidos del partido, aun cuando todos conocían que su militancia, como la de todos los que se benefician con los logros de la política,  no tenía ni tres años de antigüedad.

Sólo cuando se percató que el Coronel de la Policía había ordenado retirarle la custodia que resguardaba su casa se asustó grandemente y se marchó recogiendo su cama, su radio-casete-televisor portátil, sus sellos de post firma y las miles de tarjetas y papeles impresos con su nombre, para que no lo usaran aprovechando su buen nombre y la valía de su persona, un atado con toda su ropa envuelta en la bandera del COPATUN, su bacinica y otros trastos más, y salió con la cara de quien pierde todo por la culpa de un huayco. En la puerta insultó a su reemplazante. Le dijo de todo. Le gritó: "¡traidor!" y el traidor le contestó: "¡Acaso tú nomás tenías derecho!"

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–Señor Suarez, qué sensación le produce el haber sido relevado del cargo de Presidente del COPATUN? –se escuchó que le preguntaba por la radio el periodista de su equipo.

–Una sensación de alivio– contestó con fingida indiferencia. –Mire Ud. señor periodista, los altos cargos públicos son sacrificios que se le piden a las personas desinteresadas y con vocación de servicio a la sociedad. Por mi parte y a petición de mi señora esposa y mis hijos quienes se han sentido abandonados por mi dedicación exclusiva a los deberes de esa presidencia, no he tenido otra alternativa que presentar mi renuncia irrevocable a esa obligación, tal como consta en la resolución de nombramiento de mí no menos brillante sucesor, mejor amigo e insuperable compañero, gracias al cual se han escrito las mejores páginas de la historia del partido en Atunrumi. –Le hizo estos halagos y otros mayores comedimientos más, hasta el día en que cesó su reemplazante, para que no fuera a denunciarlo por todos los delitos que había cometido durante su gestión, aunque luego lo siguió llamando “el traidor”.

–¿Eso quiere decir que ha renunciado a sus aspiraciones políticas? 

–¡De ninguna manera! Cómo me voy a sustraerme al clamor de las masas que están reclamando por calles y plazas para que inscriba mi candidatura para ser diputado de Atunrumi en las elecciones generales que se avecinan.

–Pasando a otro tema. ¿Por qué se le acusa de haber administrado el Comité como si se tratara de su hacienda? –Preguntó el periodista con tono inquisidor.

–Señor periodista, tal como me ve estoy con la conciencia limpia y la frente alta. Si alguien dice que he manejado el Comité como mi hacienda, tengo la obligación de hacerle saber que los hacendados han sido los mejores administradores de la riqueza de éste país, sino señáleme otros.

Mientras decía esta y otras mentiras más, "el compañero traidor" se limitaba a cambiar a todos los funcionarios, pero de ningún modo a los proveedores porque esos mañosos ya sabían cuál era su "precio", sino qué gracia tenía eso de andar metido en la política, tanto más cuando ni el Presidente de la República, ni el Jefe del Comando Político Militar, ni el propio partido del pueblo podían borrarlo de la lista negra de los subversivos, ni mucho menos del malvado quehacer de los jueces, fiscales y abogados que más adelante se encargarán de exprimirle hasta el último céntimo con los miles de escritos, proveídos, autos y resoluciones  con que se aniquila el alma y la fortuna de los ex presidentes del COPATUN, que por las huevas tiene rango de Viceministro de Estado.






miércoles, 15 de abril de 2020

EL SINIESTRO

DEL ANECDOTARIO ABANQUINO
                                   (Narraciones de la Zona de Emergencia) 

No hay nada que hacer, las evidencias lo recomiendan como el mejor Ingeniero Agrónomo que haya podido ser arrojado por la crueldad de la crisis económica hasta estos parajes sin ley y sin Dios, donde la gente no contenta con su miseria, se matan salvajemente.

Tiene un currículo increíblemente solvente: Congresos, cursos, seminarios, cursillos, mesas-redondas, mesas de diálogos, debates, conferencias, fórums, charlas, pasantías, diplomados, post-grados, talleres, almuerzos de trabajo, cursos por correspondencia. En fin, no hay actividad académica a la que no haya asistido, incluso en alguno de sus diplomas y certificados reza: "Por su participación como "EXPOSITOR".

Su capacitación alcanza todos los campos del quehacer humano. Está premunido de política, historia, economía, literatura, cine, politología, todas las ingenierías, descentralización, regionalización, innovación agraria, medio ambiente, ecoturismo, agroecología, transferencia de embriones, ecología, parasicología, reingeniería, derecho administrativo, secretariado, informática, relaciones humanas, defensa civil, inversión pública, inglés, folklore,  etc., etc. El temario de su adiestramiento e inquietudes culturales va desde la interpretación masónica de las líneas de Nazca hasta la historia de los orígenes del  virus del  VIH; pasando por la deuda externa, el futuro diferente, la ronda Uruguay del GATT y el post-modernismo.

No hay esfuerzo que no haya hecho, ni gasto que haya escatimado para acumular tal bagaje de ilustración y lo más admirable es que ha tenido que partirse en dos y en muchos casos aprender hasta dormido. ¿Cómo es eso? Veamos: desde enero de 1988 a marzo de 1989, ha asistido a cursos cuyas horas lectivas superan ampliamente sus horas de vigilia, pues en este tiempo que ha tenido hasta 455 días, 130 han correspondido a los sábados y domingos y 325 a los días hábiles. Y aun conociéndose que el ingeniero puede trabajar hasta ocho horas diarias, sin embargo ha ocupado más de 4,000 horas en su capacitación. Pero eso no es nada, ya que muchas veces ha tenido que estar en Lima, Ica y Arequipa el mismo día; algunas veces en Lima, Cuzco y Huamanga; otras en dos lugares distintos de Lima, como expositor y asistente. Lo más loable de este patriótico esfuerzo, es el desembolso económico que ha debido realizar para pagar todo esos cursos, cuyo costo total supera en cinco veces todo lo que ha costado su mantención desde el vientre de su madre, su crianza, educación, mañas, vicios y universidad hasta su encuentro con el trabajo.

Su aporte efectivo al desarrollo nacional se reduce a una sola certificación por seis meses de servicios, diligentes, honrados y desinteresados prestados en calidad de extensionista al Centro para la Supervivencia de los Indígenas (CESI), Organización No Gubernamental sin fines de lucro que ejecutó el proyecto: "Mejoramiento del canal de riego La Culebrera" y nada más.

Desde su arribo a estas tierras se ha distinguido del resto de los empleados por su peculiar indumentaria: botas amarillas altas con taco aperillado, número 42. Su 1.60 metros de estatura y 85 kilos de peso se dividen por un cinturón de cuero negro de ocho centímetros de ancho, que se abrocha a una hebilla de bronce de casi medio kilogramo de peso, donde se ha vaciado la letra "C" de Corpancho, que amarraban un bluejeans Nº 34-32, que por la cintura revienta, por el trasero se parte en dos y por la basta se cuelga hasta en 15 centímetros que son recogidos en un solo doblez, que le llega casi hasta las rodillas. Camisa Van Heusen de mangas demasiado largas y por supuesto su casaca de cuero, cuerina, hule o no se sabe que sintético, dizque: "Argentina legítima". Gafas oscuras tipo mosca con estuche a la cintura que las usa día y noche para ocultar las miradas perversas de sus ojos inyectados de alcohol. Siempre en la mano su "Block de Campo". Palabras claves, ejecutivas: "No hay problema" o su equivalente en inglés: "No problem". "Dalo por hecho", "Yo no soy burócrata, yo soy ingeniero" y "Esto se hace o no se hace". Después de algún tiempo, estos lamentos altaneros: "Si estuviera en mis manos", "Por eso estamos jodidos", "Yo hice mi parte, el resto no es mi responsabilidad".

Por todos los medios y aprovechando cualquier ocasión, ha hecho conocer a los empleados locales que es un compañero a carta cabal, de la camada del mismísimo “caballo loco”, pero algo más humilde, porque él sí había entendido la filosofía del jefe y fundador del partido del pueblo y su auténtica ideología, y por eso es que ha venido a esta parte de la sierra a servir al Perú, desde el puesto más humilde y en el fondo mismo del Perú profundo, a pesar de tener cuatro cátedras que le reclamaban infructuosamente su valioso concurso, pero para él era mucho más importante caminar sobre la realidad que masturbarse mentalmente dentro de una  universidad. “La educación universitaria Indoamericana no es científica, sólo es técnica” solía decir para probar que era un experto en el tema. 

A pesar de saber tanto, su trabajo se reducía al ordeño de ocho vacas criollas que pastaban en el terreno rural que alguna vez la hacienda Matibamba donó al ministerio; función que llevó hasta el extremo de ganarse el odio de  todas las secretarias, solteras y casadas. En sus ratos libres, que ocupan casi todo su tiempo, se está en la Oficina de Pagaduría reclamando algún viático o "Bueno no importa, aunque sea un adelanto de mi sueldo", porque si no: "¡Yo puedo cagarlos a todos. El Ministro es mi paisano y me conoce!" o más contundentemente: "Yo trabajo para el Ministro, sólo él y yo sabemos cuál es mi misión en Atunrumi".

Como dicen que este enano tiene realmente ascendencia partidaria, le encargaron el puesto de la oficina que dejó el ingeniero Marticorena, para escapar del terrorismo y trasladar a su familia a la ciudad de Lima, porque en este pueblo atrasado su señorita hija podía enamorarse de un serrano de mierda, que por más cartón que tenga y colega que sea: "¡Cholo carajo!". Desde el primer momento de su "asunción al cargo" ha indicado claramente que teme por su vida y que todos los empleados de esa oficina deben protegerla con desayunitos, cervecitas, halagos y todo eso que ellos conocen perfectamente.

El trabajo seguirá como de costumbre hasta que sea llamado por el señor Ministro y después de hacerle conocer lo que ha visto y vivido en estas miserables serranías, su historia cambiará para siempre. "Voy a traer tal cantidad de inversiones que hasta el sindicato de muertos de hambre va tener que desaparecer. Mientras tanto estoy bajo las órdenes de mi compañero y colega el ingeniero Luis Cervantes Bustamante, Director del Ministerio a quien debo respeto como colega, consideración como persona y obediencia como compañero del partido".

El colmo de los colmos, por culpa de haber dedicado casi todo su tiempo a estudiar y capacitarse, no había aprendido aquella elemental acción de manejar un vehículo. Así que se dio maña para practicar en una de las camionetas del ministerio. Por cada dos horas de enseñanza el instructor de manejo y más compañero que cualquier otro, se ganaba ocho horas de uso de la camioneta para las necesidades de su familia. "Yo no uso el carro porque me da la gana o  para mi beneficio, el ingeniero Corpancho está aprendiendo a manejar, además: ¿qué empleado no ha aprendido a manejar en los carros del Estado?" y chitón.

Por su parte el ingeniero Director le enseñaba el difícil manejo de la cosa pública. "¿Cómo van sus prácticas de conducción?" "¡Sorprendente! en tan poco tiempo y ya sabe retroceder con espejos, a este paso va llegar a ser piloto de la fórmula 1". "Me gusta su preocupación por los detalles pero también no olvidemos que estamos llamados a cumplir con el lado burocrático de nuestras responsabilidades. Aquí hay que firmar documentos que comprometen la ejecución del presupuesto". "Como no hay más documentos que firmar por el momento, si desea puede viajar a la oficina de Rinqui llevando algunas instrucciones de mi parte al ingeniero Ávila, así podrá realizar su primer trabajo de campo al frente del volante, pero para su seguridad lo acompañará el compañero chofer de nuestra confianza". Con lágrimas en los ojos Corpancho exclamó: "¡Gracias, mil gracias señor Director!".

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INFORME Nº 203-87-MPC.

Señor         :  Ingº LUIS CERVANTES BUSTAMANTE
                   Director del Ministerio de Producción de Atunrumi.

Asunto     : Informa sobre contacto cercano con  elementos subversivos y        siniestramiento de vehículo.

Fecha        : 12 de noviembre de 1987.
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Señor:

El infausto día del 10 de noviembre último, a la altura del km. 80 de la carretera Atunrumi-Rinqui, hemos sido interceptados por una columna de delincuentes terroristas, quienes luego de amenazar nuestras vidas con armas de fuego y punzo-cortantes, nos obligaron a separarnos a una distancia de 1,000 metros aproximadamente del lugar en que quedó estacionada la camioneta de Placa de Rodaje Nº PQ-2324; quienes luego de conminarnos a permanecer en posición de cúbito ventral procedieron a siniestrarla, empujándola a un barranco cercano de aproximadamente cincuenta metros de profundidad.

Luego de esta demencial acción, los terroristas comenzaron a darnos golpes con la culata de sus armas produciéndonos serias lesiones. De no ser por la habilidad del informante en este momento el Ministerio estaría llorando nuestras irreparables pérdidas.

En el mismo día he denunciado estos luctuosos sucesos al puesto policial de Rinqui, quienes están obligados a dar cuenta a su Despacho y al Comando de la Zona de Emergencia, acerca de los detalles de este grave suceso que casi enluta a nuestro centro de trabajo. Adjunto copia de mi denuncia policial.

Es todo cuanto debo informar en honor a la verdad.

                                               FIRMADO ORIGINAL
                                       Ingº David Corpancho Dávalos
                                      Jefe (e) del Área de Sanidad General
C.c.
- Palacio de Gobierno.
- Sr. Ministro de Agricultura.
- Cámara de Diputados.
- Ministerio del Interior.
- Archivo Personal.

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Informe Nº 102-87-PR.

Señor            : Jefe del puesto Policial de Rinqui.

Referencia    : Denuncia de don David Corpancho D.

Lugar y fecha: Rinqui, 15 de noviembre de 1987.

En la fecha me he constituido en el lugar señalado en la denuncia de la Referencia, para los fines de llevar a cabo las investigaciones preliminares respecto de la volcadura de la camioneta de Placa de Rodaje Nº PQ-2324, de propiedad del Ministerio de la Producción. Hechas las indagaciones del caso se ha recabado las manifestaciones de nueve (09) pobladores del lugar, quienes insisten sospechosamente en señalar que el día 10-11-87 a horas 13.00 aproximadamente, el indicado vehículo sufrió una volcadura en el lugar donde a la fecha se encuentra, que es una hondonada de aproximadamente cinco metros de profundidad y que producido el "accidente" el denunciante acudió lloroso a la comunidad de Cunca, distante dos kilómetros del lugar, para suplicar a los comuneros le ayuden a sacar ese vehículo.

Pese al concurso de los vecinos y algunos curiosos de paso, no pudieron lograr su propósito por lo cual la camioneta permanece en el mismo lugar, pero en posición diferente a la original. Para ampliar las investigaciones y otros detalles de mi instrucción, se ha detenido a nueve (09) varones adultos, los mismos que con la comunicación pertinente han sido puestos a disposición de la autoridad competente.

                                                       Es todo cuanto informo.
                                                     
FIRMADO ORIGINAL
                                                 Sgto. II del Puesto de Guardia.

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Atunrumi, 03 de agosto de 1990.

Señor:

Secretario General del Sindicato Único de trabajadores del Ministerio de la Producción de Atunrumi.

PRESENTE.-

De mi más alta consideración:

Tengo el honor de dirigirme a Ud. para que con relación al cobro de mis subsidios de alimentación, manifestarle lo siguiente:

Es cierto que he firmado la autorización de fecha 27 de noviembre de 1987, para que el corrupto ex Director de nuestra institución, Ingº Luis Cervantes Bustamante, cobrara por adelantado mis subsidios correspondientes a los años 1988 y 1989, del mismo modo como lo hizo del ingeniero Corpancho respecto de su liquidación; pero debo aclarar que este documento lo he autorizado presionado por las circunstancias de que por esos días mi persona y el ingeniero Corpancho nos volcamos a la altura del Km. 80 de la carretera Atunrumi-Rinqui, pero mi persona no tiene la culpa, porque el que manejaba era el ingeniero Corpancho.

En esos momentos aprovechándose de nuestro problema, el ingeniero Cervantes cobró nuestros dineros en Pagaduría con la autorización que le dimos, diciéndonos que a su regreso nos iba a devolver hasta el último centavo, pero como usted sabe no regresó nunca y hasta hay otro ingeniero que lo reemplaza, quien me aconsejo quejarme ante nuestro glorioso sindicato para que me defiendan de este abuso.

Sin otro particular, me despido reiterándole mis distinguidas consideraciones y estima personal, esperando me haga justicia.

                                                                                  Atentamente:
                                                               FIRMADO ORIGINAL
                                                               Mamerto Choque Rendón
                                                                           Chofer IV

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Mientras tanto, Corpancho no es habido por el secretario diligenciero del Juzgado de Atunrumi, para notificarle que ha sido ofrecido como testigo principal en el proceso penal que se le sigue a don Aniceto Paniura Vilca y otros ocho implicados en la supuesta comisión del delito de Terrorismo en agravio del Estado con REOS EN CARCEL; pero lo buscan a pesar de conocer que el ingeniero David Corpancho Dávalos ha sido declarado reo contumaz en el Juicio Oral que se le sigue por la comisión de los delitos de Peculado, Concusión y otros en agravio del Ministerio de la Producción de Atunrumi, cometidos por el fugitivo aprovechando las ausencias de su jefe inmediato, el ingeniero Juan Cervantes Bustamante.